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El Diván

“La mejor experiencia: la maternidad”

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Sus hijos se levantan y la felicitan; también su esposo la alaba”

Proverbios 31:28 NVI

AIDA ROMERO DE MAURICIO

Comunicarse y aprovechar el tiempo, son los consejos que Aída Romero de Mauricio da a las mujeres que comienzan en el arduo camino de la maternidad, pues esos fueron los que a ella le sirvieron para mantener una estrecha relación con sus cuatro hijos.

Contadora pública de profesión y pastora de corazón, Aída es madre de Gilberto, Pablo Isaac, Aída y Brianda, quienes siguiendo su ejemplo ahora se dedican a dirigir el ministerio de Dios, cada uno desde su trinchera y siguiendo las enseñanzas y valores que su madre les inculcó.

Y aunque a todos los educó bajo los mismos preceptos, Aída siempre supo respetar su individualidad sin soltarlos de la mano y apoyándolos en cada una de las decisiones que a lo largo de su vida han tomado.

“Cuando uno es mamá va aprendiendo junto con tus hijos, y cuando uno es mamá lo primero que tiene que aprender es que tus hijos no son iguales, no podemos tratarlos igual. Nuestros hijos son como los dedos de las manos, muy diferentes y a cada uno se debe tratar en distinto”, comparte.

Fue precisamente por la atención que les dio y el respeto que les ofreció que ahora sus hijos siguen en el camino que ella les inculcó, uno como pastor asociado en la misma iglesia que Aída y su esposo predican, y otro en un templo de El Paso. Su tercera hija, pastorea con jóvenes y la menor de sus herederos ayuda en otras actividades.

Pero Aída sabe que nada de lo que son ahora hubiera sido posible sin la comunicación que siempre, tanto ella como su marido, mantuvieron con sus hijos, a quienes siempre escucharon sin importar lo que en ese momento tuvieran que decir.

“Como padres de familia nos equivocamos, y la mejor enseñanza para mí fue que siempre reconocíamos, nos juntábamos y ellos nos decían: ‘en esto no estamos de acuerdo…’ y si era verdad que en un momento dado nosotros les estábamos fallando a nuestros hijos pues lo reconocíamos y pedíamos disculpas, y al contrario también, nosotros les decíamos ‘esto no me gusta de ti, esto lo estás haciendo mal’”.

Por eso la pastora sabe que la comunicación lo es todo en una relación familiar, sobre todo con los más pequeños, que siempre están en busca del apoyo y la aprobación de mamá.

“Dios nos ha dado el privilegio de ser madres y debemos de aprovechar todo el tiempo cuando nuestros hijos están chicos, porque el tiempo se va rápido y crecen, y añoramos ese momento de cuando estaban chicos, tenerlos con nosotros, tenerlos ahí seguros, en casa. De pronto se van, se casan, hacen su vida propia con su familia y uno como madre ya cumplió, pero anhelas, deseas que vuelvan esos días de algarabía en tu casa por tus hijos, jugar con ellos. Debemos aprovecharlos el tiempo que están chicos, y de jóvenes también, porque se nos van”, dice la mujer que asegura que sólo aquella que ha tenido a un bebé en el vientre puede explicar lo que es la maternidad.

Communicating and making the most of every minute, are the advice that Aída Romero de Mauricio gives to women who are starting out on the arduous road of motherhood, because these are what helped her to maintain a close relationship with her four children.

A public accountant by profession and pastor by heart, Aída is the mother of Gilberto, Pablo Isaac, Aida and Brianda, who following her example now dedicate themselves to lead the ministry of God, each one from their own trenches and following the teachings and values that their mother instilled in them.

Although she educated them all under the same precepts, Aída always knew how to respect their individuality without letting go of their hands and supporting them in each of the decisions they have made throughout their lives.

“When you are a mother you learn together with your children, and when you are a mother the first thing you have to learn is that your children are not the same, we cannot treat them the same. Our children are like the fingers on our hands, very different and each one must be treated differently,” she shares.

It was precisely because of the attention she gave them and the respect she offered them that now her children follow the path she instilled in them, one as an associate pastor in the same church that Aida and her husband preach, and another in a temple in El Paso. Her third daughter pastors with young people and the youngest of her heirs helps in other activities.

But Aída knows that none of what they are now would have been possible without the communication that both, she and her husband, always maintained with their children, whom they always listened to no matter what they had to say at the time.

“As parents we made mistakes, and the best lesson for me was that we always recognized, we would get together and they would tell us: ‘we don’t agree on this…’ and if it was true that at a given moment we were failing our children, we would recognize it and apologize, and on the contrary, we would also tell them ‘I don’t like this about you, you are doing it wrong'”.

That is why the pastor knows that communication is everything in a family relationship, especially with the little ones, who are always looking for mom’s support and approval.

“God has given us the privilege of being mothers and we should take advantage of all the time when our children are young, because time goes fast and they grow up, and we long for that moment when they were young, to have them with us, to have them safe there, at home. Suddenly they leave, they get married, they make their own life with their family and as a mother you are already fulfilled, but you long for those days of joy in your house for your children, playing with them. We must make the most of them while they are young, and when they are young too, because they are leaving us”, says the woman who assures that only the one who has had a baby in her womb can explain what motherhood is.


CAROLINA DE PINEDA

Con el corazón dividido en dos, así fue como se sintió la pastora Carolina de Pineda al llegar a casa con su segunda hija, Karol, y presentársela a Ariadne, la pequeña por quien por primera vez se había enfrentado a la maternidad.

Contrario a lo que muchas mamás cuentan, Carolina habla sobre esta etapa de su vida desde otra perspectiva, la parte no tan bonita y complicada de ser madre, y que le enseñó que no era tan perfecta como hasta ese momento ella creía.

“La enseñanza más grande que ellas (sus hijas) me han dado es que soy una mujer completamente imperfecta y que necesito a diario la gracia del Señor para poder ejercer esa labor”, dice la joven madre quien admite que no estaba preparada para los cambios que un bebé le provocaría.

“Una está llena de expectativas, nadie te habla de los retos de la maternidad, nada más te hablan de lo bonito. Mostramos las mejores fases de nuestros hijos, lo bien portados, pero nadie te prepara para caminar con ese sentimiento”.

Agrega, “es un camino que se transita con cierto grado de culpa, que casi siempre de uno u otro modo te vas a sentir culpable porque a veces sientes que no eres suficiente”.

Carolina recuerda que cuando nació su segunda bebé, quien ahora tiene 7 años de edad, al llegar a casa y presentarla a su hermana mayor, ahora de 10 años, las ganas de llorar la invadieron, de una manera en la que no podía parar. Era un sentimiento tan grande que sintió que su corazón se dividía en dos, “no quería que mi hija mayor fuera a sentir como que yo la estaba traicionando y que la iba a dejar de amar”.

Lo anterior fue para ella el inicio de un sentimiento que creía era la única en padecer.

Sin embargo, Carolina siguió como hasta ahora, caminando de la mano del Señor, y pronto reconoció en la maternidad “un don de Dios, un llamamiento, un ministerio, algo que no se puede comparar con nada, que no es remunerado… que trasciende más allá de lo superficial, va de generación en generación, va en lo intangible, en los valores, en el amor”, comparte emocionada.

Es por eso que pide a todas las demás mamás que han experimentado una situación similar a la de ella que amen este trabajo, el cual, en sus palabras, a veces es menospreciado, incluso por otras mujeres.

With her heart divided in two, that’s how Pastor Carolina de Pineda felt when she arrived home with her second daughter, Karol, and introduced her to Ariadne, the little girl for whom she had faced motherhood for the first time.

Contrary to what many moms say, Carolina talks about this stage of her life from another perspective, the not so beautiful and complicated part of being a mother, which taught her that she was not as perfect as she thought she was.

“The greatest lesson they (her daughters) have given me is that I am a completely imperfect woman and that I need the Lord’s grace every day to be able to do this job,” says the young mother, who admits that she was not prepared for the changes that a baby would cause.

“You are full of expectations, no one talks to you about the challenges of motherhood, they only talk about the beautiful things. We show the best phases of children, how well behaved they are, but no one prepares you to walk with that feeling”.

She adds, “it’s a road that is traveled with a certain guilt degree, that almost always in one way or another you are going to feel guilty because sometimes you feel that you are not enough”.

Carolina recalls that when her second baby was born, -now she’s 7 years old-, upon arriving home and introducing her to her older sister, now 10 years old, the urge to cry invaded her, in a way that she could not stop. It was such a great feeling that she felt her heart split in two, “I didn’t want my older daughter to feel that I was betraying her and that I was going to stop loving her”.

This was for her the beginning of a feeling that she thought she was the only one to suffer.

However, Carolina continued as before, walking hand in hand with the Lord, and soon recognized in motherhood “a gift from God, a calling, a ministry, something that cannot be compared to anything, that is not remunerated… that transcends beyond the superficial, it goes from generation to generation, it goes in the intangible, in values, in love”, she shares with emotion.

That is why she asks all other moms who have experienced a similar situation to hers to love this job, which, in her words, is sometimes looked down upon, even by other women.


CRISTINA DE PÉREZ

La primera palabra que un hijo pronuncia es sin duda uno de los recuerdos más especiales que cualquier mujer puede guardar, sobre todo si el sonido que sale de su pequeña boca es “mamá”.

Éste no fue el caso de la pastora de La Gracia de Dios, Cristina de Pérez, quien recuerda que ninguno de sus tres hijos −David, Karen y Melody− le dio esa felicidad.

Sin embargo, esta situación con el tiempo cambió y ahora “mamá” es la palabra que más se pronuncia en casa de los Pérez, pues Cristina es la persona a la que siempre recurren para cualquier cosa que pretendan hacer.

“Siempre, cada que salen van con la mamá, y digo ‘Dios padre gracias porque oigo a cada rato mi nombre, cada cinco minutos ‘mamá’, las 24 horas del día’”, dice divertida, al mismo tiempo que recuerda al mayor de sus hijos por primera vez pronunciar “agua”, a la segunda “papá” y a la menor “David”.

Es precisamente con David, quien ahora tiene 28 años, con quien conoció la responsabilidad de ser mamá y todo lo que eso implica, luego vendría Karen, de 22 y Melody de 15, quienes la ayudan a pastorear el templo que hace dos décadas levantó junto a su esposo.

“Tenemos 20 años pastoreando en ese lugar, estamos al poniente de la ciudad y gracias a Dios los tres están involucrados en el ministerio”, agrega que su hijo mayor, David, está involucrado en la alabanza, Karen es líder de los jóvenes junto con su novio, y Melody hace un poco de todo.

“Gracias a Dios su relación con él ha ido creciendo, es lo que hemos tratado de inculcarles nosotros, que no se separen del camino de Dios, pues lejos de él no van a poder hacer absolutamente nada, creo que los hemos formado bien con esos principios, con esos valores bíblicos”.

Entre los valores que la entrevistada menciona están la fe, la paciencia y el amor, mismos que comprendió al 100 por ciento con la maternidad, a la cual describe como “una responsabilidad, es algo que el Señor nos está regalando, nos los está prestando (a los hijos) para nosotros inculcarles los valores de Dios, tienen que saber que antes de todo deben poner a Dios en primer lugar, desde siempre en su vida”.

Por último, Cristina recuerda el versículo de Isaías 41:10, “No temas porque yo estoy contigo, no desmayes porque yo soy tu Dios que te fuerzo, siempre te ayudaré y siempre te respetaré como estaba en mi justicia”, el cual ha sido su mantra de vida a la hora de estar cerca de sus retoños, a quienes indudablemente asemeja con el amor de Dios.

The first word a child utters is undoubtedly one of the most special memories any woman can keep, especially if the sound that comes out of her little mouth is “mama.”

This was not the case for La Gracia de Dios’ pastor Cristina de Pérez, who remembers that none of her three children -David, Karen and Melody- gave her that happiness.

However, this situation changed with time and now “mom” is the word that is most pronounced in the Pérez’s house, since Cristina is the person they always turn to for anything they want to do.

“Always, every time they go out they go to mom, and I say ‘God father thank you because I hear my name every time, every five minutes, ‘mom’, 24 hours a day’,” she says amused, at the same time she remembers that her eldest son’s first word was “water”, the second “dad” and the youngest “David”.

It’s precisely with David, who is now 28 years old, with whom she learned the responsibility of being a mother and all that implies, then came Karen, 22, and Melody, 15, who help her pastor the temple she built two decades ago with her husband.

“We have 20 years pastoring in that place, we are in the west of the city and thank God all three are involved in the ministry,” she adds that her oldest son, David, is involved in worship, Karen is a youth leader along with her boyfriend, and Melody does a little bit of everything.

“Thanks to God their relationship with Him has been growing, that is what we have tried to instill in them, that they should not separate themselves from God’s path, because far from him they will not be able to do absolutely nothing, I think we have formed them well with those principles, with those biblical values”.

Among the values that the interviewee mentions are faith, patience and love, values that she understood 100 percent with motherhood, which she describes as “a responsibility, it is something that the Lord is giving us, He is lending them (children) to us so that we can instill God’s values in them, they have to know that before everything else they must put God in first place, always in their lives”.

Finally, Cristina recalls the verse from Isaiah 41:10, “Fear not for I am with you, be not dismayed for I am your God who strengthens you, I will always help you and will always respect you as I was in my righteousness”, which has been her life mantra when it comes to being close to her children, whom she undoubtedly likens to God’s love.

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El Diván

El reto de ser padre en la actualidad

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El pastor Iván Reveles recuerda sus inicios y cómo ha sido su camino en el pastoreo dónde ayuda a otras personas a encontrar su propósito en la vida

En la edición del Día del Padre, Visionarias tiene la oportunidad de platicar con el pastor Iván Alberto Reveles Carbajal, quien nos relata cómo comenzó a predicar cuando solo tenía 10 años de edad.

Actualmente, está casado con Mariana Longoria Muñoz y tiene dos hijos, Levi y Luca, de 14 y 7 años, respectivamente.

Reveles Carbajal recuerda que cuando tenía 7 años entregó su vida  a Cristo, luego de que una tía invitó a su familia a una iglesia cristiana, donde la maestra del ministerio infantil preguntó quién quería recibir a Jesús en su corazón,  siendo El pastor  Iván uno de los que pasó al frente y tras repetir la oración “Jesús y dijo amén”, sintió que algo invadía su cuerpo.

A partir de ese momento tuvo una transformación radical, pues era un niño muy rebelde, mal hablado y mimado por sus abuelos, además de que su padre le inculcaba que debía ser fuerte y no mostrar debilidad.

También recuerda que su tío era comandante de la Policía Judicial Federal, por lo que siempre había querido ser policía, pero él no quería que se involucrará en ese ambiente, así que frustró sus intentos de ingresar a la corporación.

Sus inicios

En una ocasión, nos comenta el hijo de Alberto Reveles Caraveo y Susana Carbajal Orozco, un predicador lo vio y le dijo que Dios tenía un propósito para él, oró por él y sus dones se activaron, comenzó a predicar; sin embargo, al inicio en su pastor no encontró una guía espiritual, sino una competencia espiritual.

Tras lo anterior comenzó a ir a diversas iglesias a predicar, apoyado por sus padres y posteriormente,  del hermano Elías Serrano, quien lo ayudó, enseñó y viajó por muchos países, aprendió a estudiar la Biblia, la hermenéutica y a profundizar en el Evangelio. Y aunque buscó estudiar Teología en Ciudad Juárez, no pudo ingresar a ningún instituto, pues había concluido la preparatoria a los 16 años,  luego terminó la maestría en Ministerio Pastoral a los 19 años.

Su idea era ya no predicar, pero entonces una misionera canadiense le dijo: “Dios dice que vas a ser pastor, te vas a casar muy pronto y tu esposa está en Ciudad Juárez”, tras  un encuentro con  Mariana, se enamoró de ella y a los tres meses se casaron.

Una vez casado, decidió poner una agencia aduanal, en un comienzo les fue muy bien económicamente, sin embargo, Dios le comenzó a hablar sobre el pastorado y le empezó a cerrar las oportunidades. En un sueño, le preguntó ¿por qué le había cerrado todas las puertas?, y él le respondió: “para que voltees al cielo, porque tu ayuda no está alrededor, soy yo”.

Así, a los 22 años comenzó con la iglesia con apoyo de su esposa, sus padres, hermanas, cuñada y suegra, de quien era la casa que utilizaba como iglesia.

Dios en su vida

“Dios para mí ha sido como un papá, ha sido mi mejor mentor y maestro, él ha estado en mi día a día”, dice el pastor, quien agrega que en sus primeros años en Dios escuchaba la voz que lo guiaba, y cuando su papá falleció, quien siempre fue su apoyo, comenzó a recorrer el camino de la orfandad, sin embargo, un día dejó de ver a Jesucristo como un jefe o un mentor y comenzó a verlo como un padre.

En la actualidad

El pastor consideró que actualmente se vive una etapa complicada, para el hombre y menciona: “yo tengo que formar esposos, padres, líderes, hombres de verdad, es una tarea de enseñarles  cómo deben tratar a una mujer con respeto, con honra, que no es un objeto sexual y que no fue creada para su satisfacción”.

Por lo cual comenta  “para mí ser hombre es una formación de carácter, por ello, hoy tiene una gran responsabilidad, ante el machismo y el feminismo”.

Además, dijo que como papá aconseja instruir y  escuchar a los hijos, “no demos el consejo que no están pidiendo, invertir tiempo y no darles carta abierta en la tecnología, además de tener una mente más abierta, para apoyarlos y entender lo que están enfrentando en el mundo”.

Refirió que él con sus hijos diariamente ora con ellos, y luego ora por ellos, pues considera que el mundo “quiere tomar nuestro papel de padres, de formar y apoyar”, por lo cual, los padres y pastores deberían coadyuvar para ayudar a los hijos a encontrar su identidad y propósito en la vida.

Actualmente, el pastor Iván Alberto Reveles Carbajal lidera la Iglesia Cristiana “Linaje Bendito”, ubicada en la calle Melquiades Alanis no. 6485, San Lorenzo, Ciudad Juárez, Chihuahua. Bajo su guía, la iglesia continúa creciendo y ayudando a las personas a encontrar su propósito en la vida.


The challenge of parenting today

Pastor Iván Reveles recalls his beginnings and journey in pastoring, during which he helped others find their purpose in life.

In this Father’s Day edition, Visionarias talks with Pastor Ivan Alberto Reveles Carbajal, who tells us how he began preaching when he was only ten.

He is married to Mariana Longoria Muñoz and has two sons, Levi and Luca, 14 and 7, respectively.

Reveles Carbajal recalls that when he was seven years old, he gave his life to Christ after an aunt invited his family to a Christian church, where the children’s ministry teacher asked who wanted to receive Jesus in his heart, being Pastor Ivan, one of those who came to the front and after repeating the prayer “Jesus and said amen,” he felt something invade his body.

From that moment on, he underwent a radical transformation because he was a very rebellious child, bad-mouthed and spoiled by his grandparents. His father also taught him to be strong and not show weakness.

He also remembers that his uncle was a commander of the Federal Judicial Police, so he had always wanted to be a policeman. However, his uncle did not want him to get involved in that environment, so he frustrated his attempts to join the corporation.

His beginnings

Says the son of Alberto Reveles Caraveo and Susana Carbajal Orozco; on one occasion, a preacher saw him and told him that God had a purpose for him. The preacher prayed for him, and his gifts were activated. He began to preach; however, in the beginning, in his pastor, he did not find a spiritual guide but a spiritual competitor.

After this, he began to go to different churches to preach, supported by his parents and later by Brother Elias Serrano, who helped him, taught him, and traveled to many countries; he learned to study the Bible hermeneutics and to deepen in the Gospel. Although he sought to study theology in Ciudad Juarez, he could not enter any institute because he had finished high school at age 16 and then finished the Master’s degree in Pastoral Ministry at age 19.

His idea was not to preach anymore, but a Canadian missionary told him, “God says you are going to be a pastor. You will get married very soon, and your wife is in Ciudad Juarez.” After a meeting with Mariana, he fell in love with her, and after three months, they married.

Once married, he decided to start a customs agency; at first, they did very well economically, but God began to speak to him about the pastorate and closed the opportunities. In a dream, he asked him why he had closed all the doors, and he answered him: “So that you turn to heaven because your help is not around, it is me.”

So, at 22, he started the church with the support of his wife, parents, sisters, sister-in-law, and mother-in-law, whose house he used as a church.

God in his life

“God has been like a dad to me. He has been my best mentor and teacher; he has been in my day-to-day life,” says the pastor, who adds that in his early years in God, he listened to the voice that guided him. When his dad passed away, who was always his support, he began to walk the path of orphanhood. However, one day, he stopped seeing Jesus Christ as a boss or a mentor and began to see him as a father.

At present

The pastor considered that men today are in a complicated stage, and he mentioned: “I have to form husbands, fathers, leaders, real men. It is a task to teach them how to treat a woman with respect and honor, that she is not a sexual object, and that she was not created for their satisfaction.”

For this reason, he commented, “For me, being a man is a formation of character; therefore, today, he has a great responsibility in the face of machismo and feminism.”

In addition, he said that as a father, he advises instructing and listening to his children, “do not give advice that they are not asking for, invest time, and do not give them an open letter in technology, besides having a more open mind, to support them and understand what they are facing in the world.”

He said he prays with his children daily and then for them because he considers that the world “wants to take our role as parents, to form and support”; therefore, parents and pastors should help their children find their identity and purpose in life.

Pastor Iván Alberto Reveles Carbajal currently leads the Christian Church “Linaje Bendito,” located at Melquíades Alanís St. no. 6485, San Lorenzo, Ciudad Juarez, Mexico. 6485, San Lorenzo, Ciudad Juárez, Chihuahua. Under his guidance, the church continues to grow and help people find their purpose in life.

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El Diván

‘Dejen que sea Dios el que haga las cosas’

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La Pastora Alma Cristina de Santiago cuenta a Visionarias cómo conoció al Señor Jesucristo y sobrevivió a una vida de  excesos.

A través de diversos medios diariamente conocemos historias de violencia, drogas y abuso, pero poco escuchamos sobre testimonios que hablan de sobrevivencia, como por ejemplo el de la Pastora  Alma Cristina de Santiago, quien conoció a Dios cuando se encontraba en un fondo muy oscuro.

El enemigo en casa

Siendo la cuarta de cinco hermanas, Alma Cristina fue parte del abuso al que eran sometidas por su propio padre, un hombre al que describe como inteligente y muy preparado, por lo que a muchos les costó creer lo que era capaz de hacer a sus hijas, incluso a su madre, quien aún así decidió denunciarlo a la policía.

Cuenta que fue cuando tenía 10 años que su mamá se enteró de lo sucedido y a partir de ahí sus vidas cambiaron para siempre, empezando por perder la comodidad a la que estaban acostumbradas, pues era él quien llevaba el sustento a casa, mientras su madre se dedicaba a ellas.

Pero el encarcelamiento del hombre que se suponía debía protegerlas, no acabó con el martirio de las mujeres, pues ahora debían enfrentar las amenazas que la familia paterna les hacía, así como las necesidades que cada día se volvían más frecuentes.

Comienza la caída

La madre de la pastora sentía  que las había traicionado y el tener que dejarlas solas para trabajar y poder darles de comer, creía que las había traicionado, por lo cual  se refugió en el alcohol, lo que nubló el pensamiento de la pequeña Alma Cristina.

“Por ver a mi mamá triste y como lloraba empecé a llenar mi corazón como de mucha rabia y mucho rencor”, recuerda nuestra entrevistada.

Al crecer prácticamente solas, ella y sus hermanas, comenzaron a juntarse con supuestos amigos que las llenaban de regalos de dudosa procedencia, especialmente uno, el cual cuando ella cumplió 15 años le obsequió un auto, comprado con dinero producto de la venta de drogas.

Poco a poco Cristina comenzó hacer uso de las drogas y el alcohol a inmiscuirse en ese “ambiente”, pues creía que ahí se olvidaría de sus necesidades.

“Comenzamos a conocer a otro tipo de personas, gente de altos mandos,  comenzamos a conocer gente que andaba movida en el narcotráfico muy tremendamente… ahí fue donde mis hermanas y yo entramos en esa vida y empezamos con el consumo y narcomenudeo en el narcotráfico”.

18 años después

Han pasado 18 años desde que Alma Cristina tocó fondo y con el tiempo logró sobrevivir  la adversidad y superar ese mundo de droga y narcotráfico.

Ella nos cuenta que el amor y el deseo de estar con sus hijos la hizo agarrarse de la fe y el amor de Dios para poder cambiar, fue muy difícil pero no imposible, comenzó una vida entregada a la palabra de Dios, como también a la iglesia,   se convirtió en guía y directora del centro de rehabilitación donde le cambió la vida, ahí se enamoró del líder que la recibió el pastor Fernando Hernández Marin y con quien formó la familia que tanto quería.

Ahora, ambos convertidos en pastores, sirven al Señor y están al frente de la congregación llamada  Renovación en el Espíritu Santo, el templo está ubicado en las calles Andrés Ortiz y Alberto Álvarez número 9540, en Juárez Nuevo.

La pastora Alma Cristina y su familia trabajan con mujeres y hombres con problemas de adicciones, atienden comedores de niños de bajos recursos y son apoyo en su educación.

Llevan el evangelio a colonias o zonas sumidas en la drogadicción y trabajan de la mano con la Universidad Pedagógica Nacional del Estado de Chihuahua (UPNECH) Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), a cuyos alumnos ofrecen realizar prácticas en sus diversas actividades, todo tomados de la mano de Dios y con el objetivo de encaminar las familias.

“Creemos mucho en la restauración de la familia”, dice esta visionaria, quien hoy, después de ver a los ojos la maldad y el mundo oscuro, se dice afortunada, feliz, plena y muy agradecida con el Señor Jesucristo por haberlo conocido.


Let it be God to do things

Alma Cristina de Santiago tells Visionarias how she met the Lord Jesus Christ and survived a life of excess.

Through various media, we know daily stories of violence, drugs, and abuse, but little do we hear about testimonies that speak of survival, such as that of Alma Cristina de Santiago, who met God when she was in a very dark background.

The Enemy at Home

Being the fourth of five sisters, Alma Cristina was part of the abuse they were subjected to by her father, a man she describes as intelligent and very prepared; so many found it hard to believe what he was capable of doing to his daughters, even her mother, who still decided to denounce him to the police.

She says that it was when she was ten years old that her mother found out what had happened, and from then on, their lives changed forever. They started by losing the comfort to which they were accustomed since he was the one who brought home the livelihood, while her mother dedicated herself to them.

But the imprisonment of the man who was supposed to protect them did not put an end to the women’s martyrdom; for now, they had to face the threats made by their father’s family, as well as the needs that became more frequent every day.

The fall begins

Believing that she had betrayed them and had to leave them alone to work and feed them, her mother took refuge in alcohol, which clouded little Alma Cristina’s thoughts.

“Seeing my mother sad and crying, I began to fill my heart with anger and resentment,” recalls our interviewee.

Growing up practically alone, she and her sisters began to get together with friends who showered them with gifts of dubious origin, especially one who, when she turned 15, gave her a car, bought with money from the sale of drugs.

Little by little, Cristina began to get involved in that “environment” because she believed she would forget her needs there.

“We began to meet other types of people, people in high places, people from the police; we began to meet people who were involved in drug trafficking… that’s where my sisters and I entered that life and started with drug dealing, with drug trafficking”.

Facing death

But beyond getting everything that money can buy, Alma Cristina tells us that she lost herself in such a way that she lost her peace. Between drug and alcohol chases, an overdose, and even a forced abortion, she thought many times that she was going to die.

She tells us that, together with her partner, she began to set up several drug “little shops,” which her sisters and even her mother ended up taking care of, while the man who would eventually become the father of her children got involved in contract killings, which led to his death during the first wave of violence that hit this city.

It was at this stage that she had a complex addiction.

“God kept my life because God is great; I know he had a purpose for me,” she mentions.

Reaching the bottom

The strong addiction and feeling alone led her to give her children to a relative while she lived on the streets amid drugs and other dangers, which had her tired.

However, her 8-year-old sister led her to reflect on whether this was the life she wanted, although another of her sisters told her about Christ, who had come into her life and kept her sober.

On a visit to her home, she gave Cristina a pamphlet titled “Christ breaks the chains.” This upset Cristina.

“I left that day with her and started to cry a lot. I started to remember, until I talked with the Lord, ‘If you exist if you are God, if you have power, if you are that one, change me, do something in me. I don’t want to go on like this,’” She mentions that this is what he told her.

That same afternoon, she returned to her sister’s house, and with the help of a lady, she was taken to a rehabilitation center, where she finally accepted God’s call.

“I had the privilege of meeting the Lord 18 years ago, around the age of 22, when my life, at that young age, was destroyed. I ended up terribly… I no longer wanted to live. I believed that everything was over, that there was no longer a future, and that there was no longer something to live for,” she says.

Rebirth

When she arrived at this site, she met one of its leaders and a couple who took her to their home. There, she was guided to get ahead and recover her children, who could live with her.

On the verge of tears, she confides that at that point, the only thing she wanted was to be with them, play with them, take them to school, and feed them, so she accepted all the conditions of the center to recover and be able to have them by her side.

18 years later

It has been 18 years since Alma Cristina hit rock bottom. With time, she overcame adversity and became a guide and director of the center, which changed her life; there, she fell in love with the leader who received her and with whom she formed the family she loved so much.

Now, both have become pastors. They serve the Lord and are at the head of the congregation that attends Renovación en el Espíritu Santo, a temple located at 9540 Andres Ortiz and Alberto Alvarez streets in Juarez Nuevo.

Alma Cristina and her family work with women and men with addiction problems, attend soup kitchens for low-income children, and support their education.

They take the gospel to neighborhoods or areas plunged in drug addiction and work hand in hand with the Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), whose students are offered internships in their various activities, all hand in hand with God and to guide families.

“We believe very much in the restoration of the family,” says this visionary, who today, after looking the enemy in the eye, says she is fortunate, happy, fulfilled, and grateful to the Lord for having met him.

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El Diván

Siembra valores en la infancia juarense

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Educando a la Niñez

Esta escuela tiene como objetivo fomentar valores en los menores, desde la enseñanza bíblica hasta transformar su entorno

Desde hace 30 años la escuela Educando a la Niñez, se dedica a infantes desde preescolar hasta sexto grado de primaria. Se encuentra ubicada en la calle Canutillo número 2430, en la colonia Ladrillera de Ciudad Juárez.

Elsa Ivette Valenzuela Rojas, directora técnica con 15 años de servicio, relató a Visionarias que uno de los principales motivos de haber fundado la institución fue implementar los valores en la infancia, “ya que muchos de nuestros niños desgraciadamente, llegan con valores nulos”.

Una nueva esperanza

Educando a la Niñez inició primero como un comedor infantil, en el cual se dio atención a cerca de 100 menores, sin embargo, se encontró la necesidad de instalar una escuela, pues quienes acudían a comer no estudiaban, por lo cual, se tomó la decisión de abrir el primero y segundo grado, y paulatinamente, se fueron abriendo más, hasta llegar a sexto.

Lo primordial en la institución es fomentar “el amor y el conocimiento a Dios en los niños, sabiendo que todo esto viene por medio de los valores”, por ello, se pensó primero en inculcar esto a través de la enseñanza bíblica, desarrollar al niño en sus habilidades y potencialidades, y en el plan curricular que exige la Secretaría de Educación.

La directora declaró que ha sido difícil, porque están en una zona conflictiva, en un área cercana a Rancho Anapra, “esta es una colonia donde hay diversos problemas de seguridad y pobreza, donde hay mucha gente que está pasando por dificultades y necesidades espirituales, entonces creemos que si llegamos aquí, fue con esa finalidad, de impactar familias”.

‘Nos enfrentamos a muchos retos’

Elsa Iveth recordó que en 2006 se registró una fuerte inundación en la escuela, por lo cual, se perdieron mesabancos y escritorios, “volvimos a empezar la escuela, se fue mucho alumnado, porque mucha gente emigró a otros lugares, donde se les dieron hogares, sin embargo, la obra ha continuado”.

En la actualidad, considera que se viven muchos conflictos en la sociedad, por ello, es importante sembrar esa semilla en los más pequeños, porque una vez que concluyen su educación primaria, “ellos se enfrentan a un mundo totalmente diferente y complicado”, aseguró.

En este sentido, Educando la Niñez, busca crear conciencia en los menores y después que ellos la lleven a sus papás. La directora destacó que, la mayoría de las generaciones han salido adelante, logrando una carrera profesional, e incluso los padres están muy agradecidos.

Asimismo, llevan a cabo una escuela para padres y matrogimnasia, para también capacitarlos en la importancia de dichos valores.

Necesitan ayuda

Actualmente la escuela tiene muchas necesidades, como la rehabilitación de los techos, pisos y se requieren áreas deportivas y recreativas, así como un domo, por lo cual, hizo extensa una invitación a la ciudadanía para apoyarlos con un donativo, a fin de continuar con su labor en la comunidad juarense.


Sowing values in Juarense’s children

Educating Childhood

This school aims to foster values in minors, from biblical teaching to transforming their environment

By: Luz María Sotelo / Jazmín Ibarra Trejo

For 30 years, the school Educando a la Niñez has been dedicated to children from preschool to sixth grade. It is located at 2430 Canutillo Street, in the Ladrillera neighborhood of Ciudad Juarez.

Elsa Ivette Valenzuela Rojas, technical director with 15 years of service, told Visionarias that one of the main reasons for founding the institution was to implement values in childhood “since many of our children, unfortunately, arrive with no values at all.”

A new hope

Educando a la Niñez began first as a children’s dining room, which served about 100 children; however, the need to install a school was found because those who came to eat did not study, so the decision was made to open the first and second grades. Gradually, more were opened until reaching sixth grade.

The essential thing in the institution is to foster “love and knowledge of God in the children, knowing that all this comes through values”; therefore, the first thought was to instill this through biblical teaching to develop the child’s abilities and potential, and in the curriculum required by the Ministry of Education.

The director stated that it has been difficult because they are in a conflictive zone, in an area close to Rancho Anapra, “this is a neighborhood where there are several security and poverty problems, where there are many people who are going through difficulties and spiritual needs, so we believe that if we came here, it was with that purpose, to impact families.”

‘We face many challenges’

Elsa Iveth recalled that in 2006, there was a strong flood in the school, because of which, desks and desks were lost, “we started the school again, a lot of students left, because many people migrated to other places, where they were given homes; however, the work has continued.”

She considers many societal conflicts; therefore, it is essential to sow that seed in the youngest children because once they finish their primary education, “they face a different and complicated world,” she said.

In this sense, Educando la Niñez seeks to create awareness in children and then take it to their parents. The director pointed out that most generations have moved forward, achieving a professional career, and even the parents are very grateful.

Likewise, they conduct schooling for parents and matrogymnastics to teach them about the importance of these values.

Help is needed

Currently, the school has many needs, such as the rehabilitation of the roofs, floors, sports and recreational areas, and a dome, for which he extended an invitation to citizens to support them with a donation to continue their work in the Juarense community.

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