El Diván
Dra. Patricia Córdova
Publicado
2 años antesel

La médica periodoncista obra a través de Dios, quien le dio la confianza para contener a cientos de pacientes durante la era del Covid
Recordar el inicio de la pandemia por Covid-19 nos trae memorias de días de pánico e incertidumbre por no saber qué pasaría con nosotros, nuestras familias y todo aquello por lo que habíamos trabajado a lo largo de la vida.
Sin embargo, hubo un grupo de personas que pese a estas dudas no decayó en su intento por mantener el bienestar de quien solicitara atención médica en esa etapa tan escabrosa de la humanidad, uno de esos casos es el de la médica periodoncista Patricia Córdova, quien armada de valor y la indumentaria necesaria para realizar su labor continúo atendiendo al resto de la población.
Carmen Patricia Córdova Samaniego, es una experimentada profesional de la salud, originaria de Madera, Chihuahua, quien dejó la docencia para encontrar en la medicina la manera de ayudar a quien más lo necesita.
“A mí me iba muy bien profesionalmente de todas las maneras, pero yo requería algo extra porque estaba yo muy vacía, entonces ahí fue donde conocí a Dios, conocí a Cristo y lo recibí de una manera increíble”, cuenta quien también tiene una licenciatura en nutrición y otra en teología.
Precisamente fue su confianza en Dios lo que la llevó a cumplir con su trabajo durante la emergencia sanitaria; mientras los demás intentaban quedarse en casa, ella enfrentaba la situación siendo parte del equipo de soporte principal de dentistas de Pensiones Civiles del Estado.
“Me quedé con todo el paquete de atender a toda la gente y atender a mi familia, atender conocidos, a toda la gente que tocaba darles servicio en sus casas, fue una temporada donde Dios trató conmigo tremendamente, fue cuando yo supe lo que era respirar”, platica a Visionarias.
No fue fácil
La mujer, fungió como intermediaria de Cristo con los cientos de pacientes que llegaban a ella, algunos de los cuales no corrieron con la suerte de salvar su vida, pues hemos de recordar que el virus se llevó a millones de personas alrededor del mundo.
La doctora Córdova Samaniego, al igual que sus compañeros, trabajaba turnos de 24 por 48 horas y comía lo que podía, aunque algunas veces no lo hacía por miedo a contagiarse y no seguir trabajando por la salud de los demás; ahora le da gracias a Dios por nunca haber contraído la enfermedad.
“Yo había visto cuando tomaba aire un bebé, pero no había visto cuando tanta gente se iba apagando”, comenta.
“El Covid me hizo más humana, más perceptiva al dolor de la gente, me hizo tener más cuidado con cada paciente que llega, porque Dios me lo está confiando, mi visión de la vida cambió tremendamente”, agrega.
“La experiencia me sirvió para tocar a la gente y que se dieran cuenta de que Dios existía y recibieran a Cristo en su corazón, ahí fue donde me di cuenta de que Dios me había preparado para este momento y me dio una fortaleza tremenda”, nos cuenta esta mujer, también sobreviviente de cáncer.
‘Ferviente seguidora de Dios’
Pero su valor y entrega para mantener la salud de los demás, así como la unidad y bienestar de su familia no serían posibles sin la mano de Dios, a quien se acercó cuando más lo necesitaba.
“Yo traía una necesidad espiritual, pero no la traía como bien ubicada”, así que después de un divorcio y no saber qué sería de ella, entró a la iglesia, de la cual salió transformada tras escuchar las oraciones y alabanzas de quienes ahí se encontraban.
En ese momento comenzó a sentir a Jesucristo, por lo que decidió hacer un curso en restauración espiritual y después estudiar teología, su última carrera, “a partir de ahí mi vida ha cambiado completamente, me he dedicado a lo que son las cosas de Dios… soy una ferviente seguidora de él”, nos dice la madre de dos hijos y abuela de dos nietas.
Predica con el ejemplo
Patricia nos deja claro que todos los días se levanta confiando en Dios, confianza que mantiene tanto en sus labores cotidianas como en aquellas actividades en las que comparte lo qué significa en ella la presencia del Señor.
Lo anterior la ha llevado a impartir conferencias sobre la mujer fronteriza en Europa y a participar en un proyecto para Netflix, el cual se encuentra detenido, pero que espera poder terminar.
“Cada mujer hacemos lo mejor que podemos desde nuestra trinchera…
todo lo que hemos vivido es para ser testimonio de lo que Dios ha hecho en nuestras vidas”, testimonio que ella comparte a través de la radio, en un programa en el que igual que en esta entrevista comparte parte de su historia y que es transmitido todos los lunes a las 10:00 de la noche a través del 860 am.

Dr. Patricia Córdova
Periodontist physician works through God, who gave her the confidence to contain hundreds of patients during the Covid era
Remembering the beginning of the Covid-19 pandemic brings back memories of days of pa[1]nic and uncertainty for not knowing what would happen to us, our families, and all we had worked for throughout our lives.
However, despite these doubts, a group of people did not falter in their attempt to maintain the well-being of anyone who requested medical attention during that difficult stage of humanity. One of those cases is that of periodontist Patricia Córdova, who, armed with courage and the necessary clothing to carry out her work, continued to attend to the rest of the population.
Carmen Patricia Córdova Samaniego is an experienced health professional, originally from Madera, Chihuahua, who left teaching to find in medicine the way to help those who need it most.
“I was doing very well professionally in every way, but I needed something extra because I was very empty, so that’s where I met God, I met Christ and I greatly received him,” says the woman who also has a degree in nutrition and another in theology.
It was precisely her trust in God that led her to do her job during the health emergency; while the others tried to stay at home, she faced the situation by being part of the central support team of dentists of Pensiones Civiles del Estado.
“I was left with the whole package of taking care of all the people and taking care of my family, taking care of acquaintances, all the people who had to give them service in their homes, it was a season where God dealt with me tremendously, it was when I knew what it was to breathe,” she tells Visionarias.
It was not easy
The woman served as Christ’s intermediary with the hundreds of patients who came to her, some of whom were not lucky enough to save their lives, as we must remember that the virus took millions of people around the world.
Dr. Córdova Samaniego, like her colleagues, worked 24-hour shifts for 48 hours and ate what she could, although sometimes she did not do so for fear of becoming infected and not continuing to work for the health of others; now she thanks God for never having contracted the disease.
“I had seen when a baby was getting air, but I hadn’t seen when so many people were dying,” she says.
“Covid made me more human, more perceptive to people’s pain, it made me more careful with each patient who comes in because God is entrusting him to me, my vision of life changed tremendously,” she adds.
“The experience helped me to touch people and make them realize that God existed and that they received Christ in their hearts, that’s when I realized that God had prepared me for this moment and gave me tremendous strength,” says this woman, also a cancer survivor.
A fervent follower of God
But her courage and dedication to maintaining the health of others, as well as the unity and well-being of her family would not be possible without the hand of God, whom she approached when she needed him most.
“I brought a spiritual need, but I didn’t bring it as well located”, so after a divorce and not knowing what would become of her, she entered the church, from which she came out transformed after listening to the prayers and praises of those who were there.
At that moment she began to feel Jesus Christ, so she decided to take a course in spiritual restoration and then study theology, her last career, “there my life has changed completely, I have dedicated myself to the things of God … I am a fervent follower of him,” says the mother of two children and grandmother of two granddaughters.
Leading by example
Patricia makes it clear that she gets up every day trusting in God, a trust that she maintains both in her daily work and in those activities in which she shares what the presence of the Lord means to her.
This has led her to give conferences on border women in Europe and to participate in a project for Netflix, which is currently on hold, but which she hopes to finish.
“Every woman does the best we can from our trench….. everything we have lived through is to be a testimony of what God has done in our lives”, a testimony that she shares through the radio, in a program in which, as in this interview, she shares part of her story and which is trans[1]mitted every Monday at 10:00 p.m. on 860 am.
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En su historia han tenido que demostrarse a ellas mismas lo que son capaces de lograr tomadas de la mano de Dios, quien les ha enviado una misión muy especial
Durante años el papel de la mujer dentro de la iglesia cristiana fue el de apoyar a su esposo, enseñar a sus hijos y realizar las actividades propias del hogar o aquellas en bien de su congregación, siempre a la sombra de el hombre, quien hasta nuestros días es quien mayormente se lleva los créditos a la hora de pastorear el rebaño.
Sin embargo, con el paso de los años y el trabajo de un grupo de increíbles mujeres lo anterior ha ido cambiando, y cada vez son más las que llevan las riendas de templos y ministerios, importantes todos en nuestra comunidad.
Como ejemplo de lo anterior, Visionarias te presenta el trabajo de tres pastoras que tras hacer caso al llamado de Dios han cambiado las reglas y ahora son ejemplo para otras que buscan dar a conocer el mensaje que les ha sido confiado.
Aracely César
Agradeciendo la oportunidad de llegar con su trabajo a otras vidas, esta mujer nos cuenta que lleva 50 años dentro del llamado pastoral, pero sólo 30 de ellos los ha dedicado a la enseñanza bíblica, basada en la Palabra de Dios escrita, así como a la consejería, mayormente dirigida a mujeres.
Nos cuenta que fue aquí en la frontera donde comenzó a predicar, lo cual estaba normalmente visto que hicieran los varones, a quienes sus esposas acompañaban a pastorear.
“Desde niña tenía ese deseo de servir a Dios con la Palabra, pero pues nunca fui enseñada, nunca fui guiada porque la iglesia en que crecimos no había ningún énfasis hacia el ministerio de la mujer, en general se enfocaba al varón, y la mujer, lo clásico, era para cuidar niños y atender la cocina en eventos donde se requería la elaboración de comida”, afirma.
Por lo anterior es que cree que en todos esos años no conoció a “a una sola mujer que impactara mi vida en el sentido espiritual”, lo que sin duda marcó su corazón, pero que ella estaba dispuesta a cambiar.
Fue durante su estadía en la ciudad de Guadalajara, en un momento en que se quedaron sin una congregación –recuerda–, que decidió atender el llamado de Dios, quien primeramente trató su corazón y luego le mostró que no era suficiente con lo que hacía, sino que era necesario atender el llamado, lo que sin duda hizo y le dio libertad.
Por lo que ya en 1996, a su regreso a Ciudad Juárez, fue su momento de pastorear, “comencé en la iglesia donde mi esposo pastoreaba, empecé con las mujeres”, nos dice, y agrega que las invitaba solamente a hablar, lo que ellas aprovechaban para contarle sus historias más graves, las cuales oprimían sus vidas.
Fue ella, quien las ayudó a reconciliarse con la vida y con todo aquello que les hacía mal, lo cual comparte que fue fácil pues eran cosas que podían hablar con ella y no con el pastor, un punto que las pastoras tenían a su favor y que con el paso de los años lo ha llevado a un siguiente nivel, el de las redes sociales.
Ahora ella aprovecha los medios digitales para dar a conocer el mensaje de Dios a través de su grupo “De Mujer a Mujer”, enfocado en que ellas aprendan a ministrar a otras mujeres.
“Mi servicio a Dios es diario y con el mismo énfasis busco a las ovejas a través de WhatsApp, de llamadas y me piden consejo y les pregunto cómo están y a mí no me pagan por hacer eso, pero a mí Dios me ha llamado a hacerlo… eso llena mi corazón de gozo y de gratitud”, y es esto último lo que dice es lo que quiere dejar como legado a su comunidad.
Asegura que “las nuevas generaciones tienen que vivir conforme al Espíritu Santo y su guía, y a la Palabra, siguiendo la mirada de Jesús, pues si quitamos la mirada de Jesús, nuestro maestro, perdemos camino”.
Es por lo anterior que, a las mujeres se les llama a ser sabias en la Palabra de Dios, pues así como a ella, él las va a respaldar en sus decisiones y sus acciones.
“Vayan más allá de sólo leer la Biblia, para que conozcan más el carácter santo de Dios como padre, de Jesús como hijo y del Espíritu Santo como guía, no se queden con sólo oír la Palabra, sino que la pongan por obra, adquieran su sabiduría… porque de eso hay recompensa eterna”.

Aída Mauricio
La creadora de Mujeres con Propósito lleva activa en el ministerio desde hace 40 años, cuando junto a su esposo Gilberto fundó la iglesia Ebenezer, sin embargo, fue hasta después de que una hermana de la iglesia le dijera que el Señor la había llamado y le pedía que nunca más dijera que no era pastora que dejó el miedo atrás y se atrevió a dar el siguiente paso.
“En ese momento reconocí que era un privilegio ser llamada y servir a Dios”, nos dice la pastora, quien acepta tenía temor, pues en ese tiempo la mujer no tenía un nombramiento, ni aceptación como tal.
Recuerda que asistía a la Alianza Ministerial sólo como acompañante de su esposo y que como ella, las pocas mujeres que también acudían no tenían ni voz ni voto dentro del mismo, pues, aunque desde antes iba a juntas de pastores, nada más los hombres tomaban las decisiones.
Fue así que junto con otra hermana pidieron permiso al presidente para que ellas también tuvieran un espacio a la par de sus maridos para reunirse y conocerse mejor, lo que derivó en el nacimiento de Mujeres con Propósito, esto hace ya 34 años.
“Ha sido un reto el enseñarle a la esposa del pastor que también Dios le ha llamado y que debe de ir a predicar con su esposo, es un logro… la esposa del pastor estaba sentada, no hacía nada o era el momento en que sólo hacía actividades en la iglesia”, asegura quien desde entonces se ha dedicado a agrupar a las ministras que están solas, y las que ahora son amigas y se cuidan, apoyan y aconsejan entre ellas.
“De 40 años para acá creo que hemos avanzado muchísimo, porque ahora las mujeres que yo veía que no tenían participación en las iglesias con sus esposos ahora sus esposos les dan el lugar, la presentan como ‘mi esposa la pastora’ y antes era ‘la esposa del pastor’… he visto unos cambios increíbles en las mujeres que cuando empezamos no eran”, menciona.
“Yo creo que hemos ganado mucho terreno, porque no nada más estamos hablando del ámbito de la iglesia, sino del ámbito también social. La imagen o la autoridad que ya tiene una pastora se la ha ganado, ya no es lo mismo de antes”, y agrega, que el siguiente paso o reto es seguir unidas, “mientras eso no suceda, esta ciudad no va a cambiar, el día que nosotros nos unamos vamos a ser una luz, como la palabra lo dice, ‘vamos a ser luz en medio de la oscuridad’… mi anhelo es ver mi ciudad cambiada”, comenta.

Norma Varela
“Es un llamado directamente de Dios, no tuve un instituto bíblico, tuve un sueño, tuve una visión donde Dios me necesitaba para un trabajo específico y me dijo el lugar, me dijo el tiempo, con las personas que iba a tratar y así fue, un llamado muy rápido”, comparte con nosotras la pastora que desde hace 20 años ha estado al frente de Centro Familias Dios Todo Poderoso.
Ella recuerda que fue en marzo de 2005 cuando el pastor Tony Portillo le transmitió el mensaje del Señor, quien le pedía que se preparara porque pronto llegaría el momento en que ella sería pastora. Ya en julio, tras un retiro y una visión supo que era el tiempo adecuado.
Recuerda que en esa visión ella vio a Dios levantando y sanando a una adolescente víctima de una sobredosis, la cual tiempo después conocería en persona. “Cuando la conocí fue impresionante que fue la niña que yo vi, que el Señor me dijo ‘lo que yo hago quiero que tú lo hagas’”.
Fue así como comenzó su misión en el centro de restauración que ella y su marido decidieron edificar, algo que no fue del todo fácil, pues revela que no se sentía preparada para abrirse paso.
“Estaba preparada para servir a Dios, pero no para pastorear, mucho menos que me dijeran pastora”, además estaba en un barrio muy conflictivo, sin embargo, no se detuvo y fue ahí donde, después de rentar, junto con su marido compró una iglesia y por raro que parezca recibió el apoyo de los cholos que ahí vivían, siendo ellos los primeros en asistir al lugar para recibir el mensaje que el Señor les enviaba por medio de ella.
Agrega que lo más difícil fue adentrarse dentro de una la cultura muy arraigada, la del machismo, pues “al ver la figura de una mujer que dirige una iglesia las mismas personas que ya eran cristianas, creyentes, que ya tenían su fe decían que no podía ministrar, que una mujer no podía ser pastora”.
Pero al final de cuentas nada de eso hizo eco en su convicción y en 2012 fue nombrada presidenta de la Alianza Ministerial Evangélica, una agrupación de pastores que bajo la gracia de Dios le permitió posicionarse.
“El Señor me vistió de gracia y la sociedad cristiana me empezó a ver bien… al principio no fue fácil… una persona me dijo dos cosas, ‘no me voy a dejar liderar por ti, primero porque eres mujer y (segundo) porque estás joven’ y se fue”.
Ahorita ese tipo de situaciones se dan en menor escala, pues ya es más aceptable que una mujer sea predicadora, pastora, ministra, e incluso tenga su credencial que la acredite como tal, nos cuenta.
“Creo que hemos avanzado, la sociedad ha avanzado en aceptar el ministerio de una mujer, aunque sigue habiendo un poquito de reserva, no han creído que tenemos la gracia de Dios”, es por esto por lo que su deseo es que los hombres vean a la mujer como un arma poderosa espiritual, que la vean y la posicionen, pues el Señor las “respalda al cien por ciento”, asegura.

Women in the Christian Church
Throughout their history they have had to prove to themselves what they are capable of achieving by holding the hand of God, who has sent them a very special mission
For years the role of women within the Christian church was to support their husbands, teach their children and carry out household activities or those for the good of their congregation, always in the shadow of the man, who to this day is the one who mostly takes the credit when it comes to shepherding the flock.
However, over the years and with the work of a group of incredible women, the above has been changing, and more and more women are taking the reins of temples and ministries, all of which are important in our community.
As an example of the above, Visionarias presents the work of three pastors who, after heeding God’s call, have changed the rules and are now an example for others who seek to spread the message that has been entrusted to them.
Aracely César
Grateful for the opportunity to reach other lives with her work, this woman tells us that she has been in the pastoral calling for 50 years, but only 30 of them have been dedicated to Bible teaching, based on the written Word of God, as well as counseling, mostly directed at women.
She tells us that it was here on the border where she began to preach, which was normally seen as something that men did, with their wives accompanying them to pastor.
“Since I was a child, I had this desire to serve God with the Word, but I was never taught, I was never guided because the church in which we grew up had no emphasis on women’s ministry, in general it focused on men, and women, typically, were there to take care of children and attend to the kitchen at events where food preparation was required,” she says.
Because of this, she believes that in all those years she did not meet “a single woman who impacted my life in the spiritual sense,” which undoubtedly marked her heart, but which she was willing to change.
It was during her stay in the city of Guadalajara, at a time when they were left without a congregation – she remembers – that she decided to heed the call of God, who first treated her heart and then showed her that what she did was not enough, but that it was necessary to heed the call, which she undoubtedly did and gave her freedom.
So in 1996, upon her return to Ciudad Juárez, it was her time to pastor. “I started in the church where my husband pastored, I started with the women,” she tells us, adding that she only invited them to talk, which they took advantage of to tell her their most serious stories, which oppressed their lives.
It was she who helped them reconcile with life and with everything that hurt them, which she shares was easy because they were things they could talk about with her and not with the pastor, a point that the pastors had in their favor and that over the years she has taken to the next level, that of social networks.
Now she takes advantage of digital media to spread the message of God through her group “From Woman to Woman,” focused on women learning to minister to other women.
“My service to God is daily and with the same emphasis I look for the sheep through WhatsApp, through calls and they ask me for advice and I ask them how they are and I am not paid to do that, but God has called me to do it… that fills my heart with joy and gratitude,” and it is this last thing that she says is what she wants to leave as a legacy to her community.
She assures that “the new generations have to live according to the Holy Spirit and his guidance, and the Word, following the gaze of Jesus, because if we take our gaze off of Jesus, our teacher, we lose our way.”
It is for this reason that women are called to be wise in the Word of God, because just like her, he will support them in their decisions and actions. “Go beyond just reading the Bible, so that you may know more about the holy character of God as Father, of Jesus as Son, and of the Holy Spirit as Guide. Do not just listen to the Word, but put it into practice, acquire its wisdom… because from that there is an eternal reward.”

Aída Mauricio
The creator of Women with Purpose has been active in the ministry for 40 years, when she founded the Ebenezer Church with her husband Gilberto. However, it was not until after a sister in the church told her that the Lord had called her and asked her to never again say that she was not a pastor that she left fear behind and dared to take the next step.
“At that moment I recognized that it was a privilege to be called and serve God,” says the pastor, who admits that she was afraid, because at that time women did not have an appointment, nor acceptance as such.
She remembers that she attended the Ministerial Alliance only as her husband’s companion and that like her, the few women who also attended had no voice or vote within it, because, although she had previously attended pastors’ meetings, only the men made the decisions.
So, together with another sister, they asked the president for permission so that they could also have a space alongside their husbands to meet and get to know each other better, which led to the birth of Women with Purpose, this 34 years ago.
“It has been a challenge to teach the pastor’s wife that God has also called her and that she should go preach with her husband. It is an achievement… the pastor’s wife was sitting, she did nothing or it was the time when she only did activities in the church,” says the woman who has since dedicated herself to grouping together the ministers who are alone, and those who are now friends and take care of each other, support each other and advise each other.
“From 40 years to now, I think we have advanced a lot, because now the women that I saw who did not participate in the churches with their husbands, now their husbands give them the place, they introduce them as ‘my wife the pastor’ and before she was ‘the pastor’s wife’… I have seen incredible changes in women that were not there when we started,” she mentions.
“I think we have gained a lot of ground, because we are not only talking about the church sphere, but also the social sphere. The image or authority that a female pastor already has been earned, it is no longer the same as before,” and adds that the next step or challenge is to remain united, “until that happens, this city will not change, the day we unite we will be a light, as the word says, ‘we will be light in the midst of darkness’… my desire is to see my city changed,” she comments.

Norma Varela
“It is a call directly from God. I did not attend a Bible institute. I had a dream, I had a vision where God needed me for a specific job and He told me the place, the time, the people I was going to work with, and so it was, a very quick call,” shares with us the pastor who has been at the head of Centro Familias Dios Todo Poderoso for 20 years.
She remembers that it was in March 2005 when Pastor Tony Portillo gave her the message from the Lord, who asked her to prepare herself because the time would soon come when she would be a pastor. In July, after a retreat and a vision, she knew that the time was right.
She remembers that in that vision she saw God raising and healing a teenage victim of an overdose, whom she would later meet in person. “When I met her, it was impressive that she was the girl I saw, that the Lord told me ‘what I do, I want you to do. ’”
That was how her mission began in the restoration center that she and her husband decided to build, something that was not at all easy, because she reveals that she did not feel prepared to make her own way.
“I was prepared to serve God, but not to pastor, much less to be called pastor,” and she was in a very conflictive neighborhood. However, she did not stop there, and it was there that, after renting, she and her husband bought a church and, strange as it may seem, she received the support of the cholos who lived there, being the first to attend the place to receive the message that the Lord sent them through her.
She adds that the most difficult thing was to enter into a very deep-rooted culture, that of machismo, because “when seeing the figure of a woman who leads a church, the same people who were already Christians, believers, who already had their faith said that she could not minister, that a woman could not be a pastor.”
But in the end, none of that echoed in her conviction and in 2012 she was named president of the Evangelical Ministerial Alliance, a group of pastors that, under the grace of God, allowed her to position herself.
“The Lord clothed me with grace and Christian society began to see me in a good light… at first it was not easy… one person told me two things, ‘I am not going to let you lead me, first because you are a woman and (second) because you are young’ and he left.”
Nowadays, these types of situations occur on a smaller scale, since it is more acceptable for a woman to be a preacher, pastor, minister, and even have her credentials that accredit her as such, she tells us.
“I think we have made progress, society has made progress in accepting the ministry of a woman, although there is still a little reservation, they have not believed that we have the grace of God,” this is why her desire is for men to see women as a powerful spiritual weapon, to see them and position them, since the Lord “supports them one hundred percent,” she assures.


‘El éxito de mi vida se debe al poder encontrar y abonar al valor que tiene mi esposa’, dice el doctor Carlos Vélez, fundador y presidente de Oikos y quien desde hace 32 años está casado con Rosse, su complemento perfecto.
Durante 32 años, el doctor Carlos Vélez y su esposa, Rosse, han logrado mantener el equilibrio perfecto tanto en su matrimonio y familia, como en el proyecto más importante que han emprendido hasta hoy, Oikos.
En Visionarias platicamos con el creador de la marca que ha logrado certificar en sólo 7 años a 962 mil 582 líderes en el área empresarial, organizacional y eclesiástica, lo cual asegura no sería posible sin la labor de quien conoció cuando ambos trabajaban para una empresa del mismo ramo.
Vélez nos cuenta que él y Rosse, ambos originarios de Puerto Rico, se casaron a sólo un año de conocerse, hoy –más de tres décadas después y dos hijas en común–, se dedican a viajar y compartir su conocimiento con el mundo.
Entre ambos fundaron el 1 de julio de 2018 la organización de impacto llamada Oikos (oikosusa.org), la cual se encarga de capacitar y entrenar personal de empresas, organizaciones, universidades y otras, enfocados en áreas de liderazgo, finanzas y desarrollo organizacional.
La misión de Oikos era entrenar un millón de líderes alrededor del mundo para el año 2030, sin embargo, desde su creación a diciembre de 2024, faltan menos de 40 mil para llegar a la meta.
“El trabajo funciona porque ambos nos sometimos a un estudio de nuestra personalidad y descubrimos nuestras fortalezas y nuestras debilidades, y algo que hemos utilizado al máximo es que mis debilidades son sus fortalezas y viceversa… nosotros no competimos, nosotros nos complementamos”, dice el doctor.
Sobre compartir el trabajo con su esposa, menciona que han logrado todo lo que se han propuesto como pareja gracias a que son el complemento uno del otro. Dice ser una persona de una visión muy amplia, orientado a estar frente a la gente, mientras que Rosse está más en los detalles.
“Yo no podría hacer lo que hago si no lo hiciera con mi esposa… ella es la persona que mantiene todo en orden para que yo pueda vivir la locura que estoy viviendo”, nos dice.
Él también nos habla de los momentos en que hay diferencias, “pero como conocemos nuestras fortalezas en las áreas en las que yo soy fuerte, mi experiencia y mi opinión tiende a prevalecer, y en las áreas de experiencia y de fortaleza de mi esposa su opinión y su experiencia tienden a prevalecer”, asegura.
Menciona que como parte de sus acuerdos está en que Rosse viaja con él dos fines de semana al mes, el resto se queda en casa haciendo el trabajo administrativo, mientras él sigue impartiendo sus conferencias y certificaciones por Norte, Centro y Suramérica, además de Europa, Asia y África.
“Si nosotros nos enfocamos en madurar, en entender que juntos podemos llegar más lejos que por separado, vale la pena añadirle valor a la persona con la que te casaste porque esa persona no te va a quitar nada, todo lo contrario, si esa persona crece, tú creces”, dice.
Justo lo anterior es lo que espera que sus hijas sepan sobre el matrimonio, ahora que las dos están casadas, sobre todo que “dos son mejor que uno… mi esposa no es mi competencia, es mi complemento”, agrega.
Por lo pronto y para celebrar la llegada al millón de líderes certificados por Oikos, Carlos y Rosse irán a Europa, desde donde seguirán trabajando para mantener el éxito de su empresa y también de su feliz matrimonio.

For each other
‘The success of my life is due to being able to find and pay for the value that my wife has,’ says Dr. Carlos Velez, founder and president of Oikos and who has been married to Rosse for 32 years, his perfect complement.
For 32 years, Dr. Carlos Velez and his wife, Rosse, have managed to maintain the perfect balance in their marriage and family, as well as in the most important project they have undertaken to date, Oikos.
In Visionarias we spoke with the creator of the brand that has managed to certify 962,582 leaders in the business, organizational and ecclesiastical areas in just 7 years, which he says would not have been possible without the work of someone he met when they both worked for a company in the same field.
Velez tells us that he and Rosse, both originally from Puerto Rico, got married just one year after meeting each other, and today – more than three decades later and with two daughters in common – they dedicate themselves to traveling and sharing their knowledge with the world.
Together, they founded the impact organization called Oikos (oikosusa.org) on July 1, 2018, which is responsible for training and coaching staff from companies, organizations, universities, and others, focused on areas of leadership, finance, and organizational development.
Oikos’ mission was to train one million leaders around the world by 2030, however, since its creation in December 2024, there are less than 40,000 left to reach the goal.
“The work works because we both underwent a study of our personality and discovered our strengths and weaknesses, and something we have used to the maximum is that my weaknesses are their strengths and vice versa… we do not compete, we complement each other,” says the doctor.
Regarding sharing work with his wife, he mentions that they have achieved everything they have set out to do as a couple thanks to the fact that they complement each other. He says that he is a person with a very broad vision, oriented to being in front of people, while Rosse is more into the details.
“I couldn’t do what I do if I didn’t do it with my wife… she is the person who keeps everything in order so that I can live the madness that I am living,” he tells us.
He also tells us about the moments when there are differences, “but since we know our strengths in the areas in which I am strong, my experience and my opinion tend to prevail, and in the areas of experience and strength of my wife, her opinion and her experience tend to prevail,” he assures.
He mentions that as part of their agreement, Rosse travels with him two weekends a month, the rest of the time she stays at home doing the administrative work, while he continues giving his conferences and certifications throughout North, Central and South America, as well as Europe, Asia and Africa.
“If we focus on maturing, on understanding that together we can go further than separately, it is worth adding value to the person you married because that person is not going to take anything away from you, on the contrary, if that person grows, you grow,” he says.
This is precisely what he hopes his daughters know about marriage, now that they are both married, especially that “two are better than one… my wife is not my competition, she is my complement,” he adds.
For now, and to celebrate the arrival of one million leaders certified by Oikos, Carlos and Rosse will go to Europe, from where they will continue working to maintain the success of their company and also their happy marriage.

Embajadora global de One Hope que pone la palabra de Dios en las manos de los niños del mundo
Con el lema “La palabra de Dios en cada niño” Enid Almanzar a recorrido el mundo como parte de la organización One Hope, de la que es embajadora global.
Nacida en Puerto Rico, pero criada en Nueva York, desde los 15 años de edad Enid ha seguido los pasos de Dios, quien la llamó a su ministerio tras ciertas dificultades que la hoy pastora vivía mientras crecía al lado de su madre y la pareja de esta.
Nuestra visionaria de enero nos cuenta que, al nacer con problemas del corazón, su mamá decidió llevarla a Nueva York en busca de mejores condiciones médicas, dejando a su padre en la isla.
Esta situación y la nueva relación de su madre la hizo mantener un enojo con Dios, pues además tenían dificultades para tener comida en la mesa o ropa para ir a la escuela, además que padecía bulliyng en la escuela.
Fue entonces y ante la rebeldía que comenzaba a expresar que su mamá la envió a un retiro, lugar en el que por primera vez escuchó el llamado del Señor.
“Desde que entré al edificio sentí una presencia, pero diferente, era la presencia de Dios, yo la vi, la gente estaba hablando en lenguas, estaban cayendo en espíritu, era algo muy raro que yo nunca experimenté”, nos cuenta.
Sin embargo, a su regreso a casa todo seguía igual y no fue hasta que una amiga le regaló “el libro de esperanza de la vida de Jesús” (La Biblia) que por fin pudo conocer la vida de Dios y sus sacrificios.
Y aunque ya intentaba saber más acerca de la palabra, la joven Enid siguió con su vida y sus planes de ser abogada, hasta que en el último año de la universidad acudió a un campo de jóvenes donde fue voluntaria y conoció los programas que la acercaron al cristianismo, por lo cual dejó la escuela de leyes de la Universidad de Nueva York e inició con la teología.
Dejar el derecho y convertirse en promotora de la palabra, dice Enid, no fue idea suya, “no fue plan mío… el Señor me dio esa semilla para decir, te estoy preparando”. Fue entonces que Cristo la llevó de la mano por el camino de la evangelización.
One Hope
Antes de la pandemia por Covid-19, menciona, comenzó su pasión por el ministerio internacional.
Fue entonces que llegó a One Hope, un ministerio de evangelización global que se enfoca en poner Biblias y escrituras en manos de niños, “la misión es muy sencilla, la Palabra de Dios en cada niño”.
Informa que esta organización “fue fundada por una familia de misioneros de las asambleas de Dios, y el fundador desde pequeño era evangelista, iba a diferentes partes del mundo para predicar y para fundar iglesias, y en el año 1987 el Señor le dio un sueño, en el que le mostró al enemigo atacando a la próxima generación”, es así que comenzó la labor de la organización sin fines de lucro.
Ahora Enid Almazar es embajadora global de One Hope y se encarga de crear programas y relaciones a nivel global a través de compañías de comunicación masiva, en las que incluso hay misioneros digitales que llevan el mensaje por todo el mundo.
Esta labor la comparte con su esposo y sus hijos, con quienes asegura comprendió el verdadero amor.
“Ese amor para un hijo me ayudó a entender ese amor que el Señor tiene para nosotros como padres… es ese amor inagotable que permanece, incondicional”, dice sobre ese sentimiento que espera compartir con otras mujeres a quienes les manda un mensaje.
“No tengan miedo, el Señor no hizo error cuando nos creó como mujeres, él supo que el mundo necesitaba mujeres poderosas, mujeres de visión, que iban a ser valientes… no tengan miedo, no se rindan”.

Enid Almanzar
One Hope Global Ambassador putting God’s word into the hands of the world’s children.
With the motto “The Word of God in every child,” Enid Almanzar has traveled the world as part of the One Hope organization, of which she is a global ambassador.
Born in Puerto Rico but raised in New York, since she was 15 years old Enid has followed the steps of God, who called her to his ministry after certain difficulties that the current pastor experienced while growing up with her mother and her mother’s partner.
Our January visionary tells us that, when she was born with heart problems, her mother decided to take her to New York in search of better medical conditions, leaving her father on the island.
This situation and her mother’s new relationship made her angry with God, because they also had difficulties to have food on the table or clothes to go to school, and she also suffered bullying at school.
It was then, and in the face of the rebellion she began to express, that her mother sent her to a retreat, a place where she heard the call of the Lord for the first time.
“From the moment I entered the building I felt a presence, but different, it was the presence of God, I saw it, people were speaking in tongues, they were falling in spirit, it was something very strange that I had never experienced,” she tells us.
However, when she returned home, everything was the same and it was not until a friend gave her “the book of hope of the life of Jesus” (The Bible) that she was finally able to learn about the life of God and his sacrifices.
And although she was already trying to learn more about the word, young Enid continued with her life and her plans to be a lawyer, until in her last year of college she went to a youth camp where she volunteered and learned about the programs that brought her closer to Christianity, so she left law school at New York University and began studying theology.
Leaving law and becoming a preacher, Enid says, was not her idea, “it was not my plan… the Lord gave me that seed to say, I am preparing you.” It was then that Christ led her by the hand on the path of evangelization.
One Hope
Before the Covid-19 pandemic, she says, her passion for international ministry began.
It was then that he came to One Hope, a global evangelization ministry that focuses on putting Bibles and scriptures in the hands of children, “the mission is very simple, the Word of God in every child.”
She reports that this organization “was founded by a family of missionaries from the Assemblies of God, and the founder was an evangelist since he was a child, he went to different parts of the world to preach and found churches, and in 1987 the Lord gave him a dream, in which he showed him the enemy attacking the next generation,” and this is how the work of the non-profit organization began.
Now Enid Almazar is a global ambassador for One Hope and is in charge of creating programs and relationships at a global level through mass communication companies, in which there are even digital missionaries who carry the message around the world.
She shares this work with her husband and her children, with whom she says she understood true love.
“That love for a child helped me understand that love that the Lord has for us as parents… it is that inexhaustible love that remains, unconditional,” she says about that feeling that she hopes to share with other women to whom she sends a message.
“Do not be afraid, the Lord did not make a mistake when he created us as women, he knew that the world needed powerful women, women of vision, who were going to be brave… do not be afraid, do not give up.”