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Matrimonio

Unidos, no en competencia

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Descubre cómo entender y aplicar principios bíblicos puede fortalecer tu relación, desde conocer el lenguaje del amor de tu pareja hasta comprender su temperamento

Una de las cosas que la Biblia nos enseña sobre el matrimonio es que, en esta unión, el hombre y la mujer se convierten en una sola carne (Mateo 19:5). Al vivir juntos, comenzamos a conocer a nuestra pareja tal como es, en las buenas y en las malas. En ocasiones, esto puede ser una fuente de conflicto, pero la realidad es que, a pesar de nuestras diferencias, podemos llegar a complementarnos como pareja. Actualmente, escuchamos constantemente la idea de que hombres y mujeres somos iguales, pero esto está alejado de la verdad bíblica. Si bien tenemos el mismo valor ante Dios como seres humanos, hemos sido diseñados de forma diferente y lo que debemos buscar es complementarnos, no competir, recordando que estamos juntos en este caminar y queremos lo mejor para el otro. El matrimonio no se trata de quién es mejor o se equivoca menos, se trata de cómo ayudarnos a crecer mutuamente.

En este proceso, conocer y comprender el carácter y el temperamento de nuestra pareja es fundamental para alcanzar una relación equilibrada y próspera. Donde uno es débil, el otro le apoya (Eclesiastés 4:10). Uno de los componentes esenciales en esta dinámica es conocer el lenguaje del amor de tu pareja. Gary Chapman, en su libro “Los 5 Lenguajes del Amor”, explica que cada persona tiene una manera preferida de recibir y expresar amor: palabras de afirmación, actos de servicio, recibir regalos, tiempo de calidad y contacto físico. Al identificar y hablar el lenguaje del amor de tu cónyuge, puedes satisfacer sus necesidades emocionales de manera más efectiva, fortaleciendo así el vínculo matrimonial.

Otro factor importante para facilitar la comunicación y la resolución de conflictos, promoviendo una convivencia armoniosa, es entender el temperamento de tu pareja. Ya sea colérico, melancólico, flemático o sanguíneo, conocer su temperamento te permite anticipar sus reacciones y comportamientos. En el libro “Temperamentos controlados por el Espíritu”, Tim Lahaye nos ofrece una semblanza de cada uno, mencionando sus fortalezas y debilidades, así como la manera en que podemos hacer frente a nuestras áreas débiles con la ayuda de la Palabra. Entender el comportamiento de las demás personas desde esta perspectiva te permitirá no solo mejorar tu relación matrimonial, sino también tus demás relaciones interpersonales.

Nuestra meta es llegar a tener el carácter de Cristo, pero en el camino sigamos la instrucción de la Palabra de Dios de amarnos y respetarnos mutuamente, teniendo la voluntad de servir y honrar a nuestra pareja en todas las circunstancias, “siendo humildes, amables y pacientes, soportándonos unos a otros en amor, esforzándonos por mantener la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz” (Efesios 4:2-3).


United not in competition

Discover how understanding and applying biblical principles can strengthen your relationship, from knowing your partner’s love language to understanding their temperament.

One of the things the Bible teaches us about marriage is that, in this union, man and woman become one flesh (Matthew 19:5). As we live together, we begin to know our partner as they are, through thick and thin. At times, this can be a source of conflict, but the reality is that, despite our differences, we can complement each other as a couple. Today, we constantly hear the idea that men and women are equal, but this is far from the biblical truth. While we have the same value before God as human beings, we have been designed differently, and what we should seek is to complement each other, not compete, remembering that we are on this journey together and want the best for each other. Marriage is not about who is better or worse but about how to help each other grow.

Knowing and understanding our partner’s character and temperament is critical to achieving a balanced and thriving relationship. Where one is weak, the other supports (Ecclesiastes 4:10). One of the essential components in this dynamic is knowing your partner’s love language. Gary Chapman, in his book “The 5 Love Languages,” explains that each person has a preferred way of receiving and expressing love: words of affirmation, acts of service, receiving gifts, quality time, and physical contact. By identifying and speaking your spouse’s love language, you can meet their emotional needs more effectively, thus strengthening the marital bond.

Understanding your partner’s temperament is another critical factor in facilitating communication and conflict resolution, promoting harmonious coexistence. Knowing their temperament allows you to anticipate their reactions and behaviors, whether choleric, melancholic, phlegmatic, or sanguine. In the book “Temperaments Controlled by the Spirit,” Tim Lahaye gives us a semblance of each, mentioning their strengths and weaknesses and how we can address our weak areas with the help of the Word. Understanding other people’s behavior from this perspective will allow you to improve not only your marriage relationship but also your other interpersonal relationships.

Our goal is to become Christ-like in character, but along the way, let us follow the instruction of God’s Word to love and respect one another, being willing to serve and honor our partner in all circumstances, “being humble, gentle and patient, bearing with one another in love, striving to maintain the unity of the Spirit through the bond of peace” (Ephesians 4:2-3).

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Matrimonio

Matrimonios sin hijos, ¿es una familia?

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Estos modelos son parte de nuestra sociedad y debemos estar más habituados a ellos, sin duda rompen los paradigmas adoptados por las tradiciones y costumbres.

Un matrimonio sin hijos sin duda es una familia.

Aunque rompen con los paradigmas adoptados por las tradiciones y costumbres, estas parejas están consideradas como uniones perfectamente constituidas

Dios es el Creador de la primera institución humana como lo es el matrimonio, cuando no hay hijos es importante buscar juntos qué quiere Dios para sus vidas como matrimonio,  ¿qué quieres que haga con mi vida y mi tiempo libre? ¿Cómo lo puedo usar para bien?

“Es cierto que algunos no pueden casarse porque, desde antes de nacer, tienen algo que se lo impide. Otros no pueden casarse porque alguien les ha dañado el cuerpo. Pero también hay personas que no se casan, para dedicarse a trabajar solamente para el reino de Dios. Por eso, esta enseñanza es solo para quienes decidan vivir así.”

Mateo 19:12 TLA

En el año 2024 el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (Inegi) publicó que, en el estado de Chihuahua dos de cada 10 matrimonios no tienen hijos, además son parejas que no tienen otros matrimonios ni descendencia con otras personas.

Sin embargo, y desde un punto de vista legal, son reconocidas como familias formalmente constituidas puesto que tienen derechos y obligaciones reconocidos en cualquier ente de Gobierno. Bajo estos argumentos y con base en la definición del diccionario de la Real Academia, la familia es un grupo de personas vinculadas por relaciones de matrimonio, parentesco, convivencia o afinidad.

La familia como un modelo social se concibe en el imaginario humano como padre, madre e hijo(s) pero la realidad es que existen diversos tipos de matrimonios; las circunstancias y las decisiones por las cuales los individuos eligen no tener hijos son multifactoriales, pero esto no impide que sean considerados como uniones perfectamente constituidas.

Estos modelos son parte de nuestra sociedad y debemos estar más habituados a ellos, sin duda rompen los paradigmas adoptados por las tradiciones y costumbres. Para concluir, un matrimonio sin hijos sin duda es una familia.


Childless couples, is it a family?

These models are part of our society, and we should become more accustomed to them. They undoubtedly break the paradigms adopted by traditions and customs.

A childless marriage is undoubtedly a family.

Although they break the paradigms adopted by traditions and customs, these couples are considered perfectly constituted unions.

God is the Creator of the first human institution, marriage. When there are no children, it is important to seek together what God wants for your lives as a married couple. What do you want me to do with my life and my free time? How can I use it for good?

“Some cannot marry because, even before they were born, they have something that prevents them from doing so. Others cannot marry because someone has harmed their bodies. But there are also people who do not marry, in order to dedicate themselves solely to working for the kingdom of God. Therefore, this teaching is only for those who choose to live this way.”

Matthew 19:12

In 2024, the National Institute of Statistics, Geography, and Informatics (INEGI) published that, in the state of Chihuahua, two out of every 10 marriages are childless. Furthermore, these are couples who have no other marriages or children with other people.

However, from a legal perspective, they are recognized as formally constituted families since they have rights and obligations recognized by any government entity. Under these arguments and based on the definition in the Royal Academy dictionary, a family is a group of people linked by marriage, kinship, cohabitation, or affinity.

The family, as a social model, is conceived in the human imagination as father, mother, and child(ren), but the reality is that there are various types of marriages; the circumstances and decisions by which individuals choose not to have children are multifactorial, but this does not prevent them from being considered perfectly constituted unions. These models are part of our society, and we should become more accustomed to them. They undoubtedly break the paradigms adopted by traditions and customs. In conclusion, a childless marriage is undoubtedly a family.

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Matrimonio

La fortaleza del matrimonio

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La unión entre dos personas que se quieren le da orden a la sociedad

El matrimonio es la unión de un hombre y una mujer para llevar a cabo la comunidad de vida, en donde ambos se procuran respeto y ayuda mutua, con la posibilidad de procrear hijos, que es a final de cuentas la consecuencia natural y biológica de dicha unión.

Es gracias a ella que surge el matrimonio, no como invento del Estado, sino cómo un reconocimiento por parte de los gobiernos, o de los sistemas sociales, para proteger a las nuevas generaciones y con esto preservar la especie humana; el matrimonio le da orden a la sociedad protegiendo el producto de la concepción, pues con eso se asegura el reconocimiento de los nuevos integrantes y por consiguiente los derechos u obligaciones que tienen en relación con sus semejantes.

Para la sociedad lo más valioso es el producto de la concepción, ya que es gracias a éste que se asegura la preservación de la sociedad en el tiempo, asimismo, entre más integrantes, la sociedad se vuelve más productiva, diversa en talentos e ideas, y por consiguiente aumenta su riqueza y poder.

Es entonces el matrimonio la fuente natural de la familia, y si el matrimonio, o la unión de un hombre y una mujer que dan por resultado la procreación de nuevos seres humanos integrantes de una sociedad no se encuentra debidamente constituido con el orden natural y legal que la sociedad requiere, entonces las familias son débiles, vulnerables, y por consiguiente nuestras sociedades se van convirtiendo en débiles y vulnerables, y la debilidad y vulnerabilidad trae como consecuencia la extinción del grupo social.

Es por esto que si queremos fortalecer a las familias, sobre todo en una sociedad chihuahuense en donde los divorcios o las madres solteras constituyen los porcentajes más altos de todo el país, debemos retomar los conceptos de matrimonio con una base natural y biológica, y fomentar el que los mismos se fortalezcan a través de la capacitación, de apoyos o incentivos que ayuden a los matrimonios para primero mantenerse unidos, segundo mantenerse fuertes, y tercero que disfrutemos la unión matrimonial tan denigrada por la izquierda en las últimas décadas.

Matrimonios fuertes, sanos y felices, nos darán familias fuertes, sanas y felices con mayor capacidad de aporte positivo a nuestras sociedades, y por consiguiente a nuestra nación.

Si queremos una nación fuerte requerimos invertir en los matrimonios.


The strength of marriage

The union between two people who love each other gives order to society

Marriage is the union of a man and a woman to carry out the community of life, where both seek respect and mutual help, with the possibility of procreating children, which is ultimately the natural and biological consequence of said union.

It is thanks to it that marriage arises, not as an invention of the State, but as a recognition by governments, or social systems, to protect the new generations and thus preserve the human species; marriage gives order to society by protecting the product of conception, because with this the recognition of the new members is assured and consequently the rights or obligations they have in relation to their peers.

For society, the most valuable thing is the product of conception, since it is thanks to this that the preservation of society is assured over time. Likewise, the more members there are, the more productive society becomes, diverse in talents and ideas, and consequently its wealth and power increases.

Marriage is then the natural source of the family, and if marriage, or the union of a man and a woman that results in the procreation of new human beings that are members of a society, is not duly constituted with the natural and legal order that society requires, then families are weak, vulnerable, and consequently our societies become weak and vulnerable, and weakness and vulnerability bring about the extinction of the social group.

This is why if we want to strengthen families, especially in a Chihuahua society where divorces or single mothers constitute the highest percentages in the entire country, we must return to the concepts of marriage with a natural and biological basis, and encourage them to be strengthened through training, support or incentives that help marriages to first stay together, second stay strong, and third enjoy the marital union so denigrated by the left in recent decades.

Strong, healthy and happy marriages will give us strong, healthy and happy families with a greater capacity for positive contribution to our societies, and consequently to our nation.

If we want a strong nation we need to invest in marriages.

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Matrimonio

Ya no lo hacen como antes 

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El modelo tradicional de matrimonio está siendo reemplazado por un tipo de relación donde la permanencia está condicionada por la satisfacción personal de los individuos

Indudablemente, las expectativas que antes se tenían con respecto al matrimonio han sufrido cambios radicales, tanto en el hombre como en la mujer.

Actualmente existe una desinstitucionalización de éste, pues las normas sociales que solían guiar el comportamiento dentro de esta institución están debilitándose, lo que lleva a una mayor libertad en cuanto a cómo y cuándo casarse… o no.

Aparte están las tendencias hacia formas de relación alternativas al matrimonio tradicional, como la cohabitación, que están ganando popularidad, y por ello el matrimonio ya no es visto como la única opción para una relación comprometida.

También, los cambios en las prioridades como la educación, la carrera y la autonomía personal compiten con el matrimonio, pues los jóvenes asumen que casarse trunca el éxito profesional, material y económico ya que asocia la felicidad con el éxito personal, así que el modelo tradicional del amor romántico está siendo reemplazado por un tipo de relación amorosa, donde la permanencia en esta está condicionada por la satisfacción personal de ambos individuos.

El divorcio es otra de las causas, pues se ha incrementado considerablemente y es asociado al fracaso. También podríamos mencionar algunas otras razones como la competencia laboral entre ambos sexos.

En resumen, los hombres y las mujeres de hoy han adquirido inteligencia emocional y esta les permite gestionar situaciones que los lleve a vivir satisfactoriamente solteros o casados.

“Nada de lo que fue vuelve a ser, y las cosas y los hombres y los niños no son lo que fueron un día”

-Ernesto Sábato

They don’t do it like they used to anymore.

The traditional model of marriage is being replaced by a type of relationship where permanence is conditioned by the personal satisfaction of the individuals.

Undoubtedly, the expectations that were previously held regarding marriage have undergone radical changes, both in men and women.

Currently there is a deinstitutionalization of marriage, as the social norms that used to guide behavior within this institution are weakening, leading to greater freedom as to how and when to marry… or not.

In addition, there are trends towards alternative forms of relationship to traditional marriage, such as cohabitation, which are gaining popularity, and therefore marriage is no longer seen as the only option for a committed relationship.

Also, changes in priorities such as education, career and personal autonomy compete with marriage, as young people assume that getting married truncates professional, material and economic success since it associates happiness with personal success, so the traditional model of romantic love is being replaced by a type of loving relationship, where permanence in it is conditioned by the personal satisfaction of both individuals.

Divorce is another cause, as it has increased considerably and is associated with failure. We could also mention some other reasons such as labor competition between the two sexes.

In short, men and women today have acquired emotional intelligence, and this allows them to manage situations that lead them to live satisfactorily single or married.

“Nothing that was is ever again, and things and men and children are not what they once were”

-Ernesto Sábato

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