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Marlene González

Abogada, fiscal y jueza, dentro de la corte nada detiene a nuestra entrevistada, quien encontró en El Paso Tx su segundo hogar

Puertorriqueña de nacimiento, pero paseña por adopción, por más de tres décadas la jueza Marlene González ha dedicado su tiempo y esfuerzo a velar por el bienestar de los demás, sobre todo por mujeres y niños en situación vulnerable.

Fue en el año 2020 que la abogada González ganó la elección para nueva jueza del Distrito Judicial en el Condado de El Paso, un resultado producto del trabajo y la experiencia que la entrevistada por Visionarias adquirió con el correr de los años.

Sus primeras decisiones

González cuenta que durante los años 80 decidió dejar la “Isla del Encanto” y acompañar a su esposo a una nueva vida en la ciudad de El Paso, por lo que tuvo que renunciar de manera temporal a su profesión, en ese entonces se desempeñaba como fiscal asociada del Tribunal Superior de Puerto Rico.

“Yo como fiel esposa lo seguí (a su esposo), y llegué a esta gran ciudad de El Paso”, asegura.

Tras asentarse en la frontera y llevar una vida tranquila, en la que sólo la movía el servicio que desarrollaba en nombre de Dios, Marlene revalidó sus estudios y comenzó a trabajar en la oficina del procurador Joe Lucas como procurador asistente encargada de la Unidad de Violencia Doméstica, lo cual realizó por cuatro o cinco años.

Pero llegó un punto en el que decidió independizarse y ser la titular en casos de índole familiar.

Para lograrlo se hizo de una casa de estilo victoriano de 1895, la cual compró y restauró antes de que fuera demolida por la Ciudad de El Paso, lo que excedió los 100 mil dólares y le dio un premio por el trabajo de restauración que realizó en ella, la cual sirvió como su oficina y refugio para quienes buscaban una solución a sus problemas legales.

Fiscal de distrito y el trabajo por la comunidad

Pero Marlene quería más en su vida, así que años más tarde decidió dejar su oficina en el 912 de Magoffin Ave y buscar un puesto como fiscal, lo cual logró y le permitió adentrarse en la vida de la comunidad fronteriza.

“Siempre he servido a la comunidad… estoy al pendiente de qué necesita y ahí me enrollo las mangas para trabajar”, dice quien asegura estudió leyes porque siempre ha estado peleando, “tratando de hace justicia, ayudando a la gente humilde” y agrega “no me gustan los abusos, no me gustan las desigualdades, creo que la regla debe medir igual a todos”.

Es por lo anterior que Marlene al mismo tiempo que buscaba la verdad y la justicia en la corte, seguía con su trabajo de voluntariado en las escuelas de El Paso, a donde lleva -porque aún lo hace- mochilas y útiles para niños que puedan necesitarlos, además de que es parte de varios bancos de alimentos.

En sus diferentes roles

Y aunque en la plática pudiera escucharse fácil, Marlene asegura que haber llegado a donde está fue como moler vidrio, sobre todo con sus colegas hombres, quienes como mujer no le dieron el apoyo que merecía, además que asegura ha tenido que balancear su rol de abogada, de mujer hispana, esposa, madre, proveedora y ayudante de la comunidad para poder ejercer de la manera que ha querido.

Sobre lo anterior nos comenta divertida que “a veces dicen que estoy como gallina sin cabeza”, sin embargo, eso no la frena y continúa luchando, siguiendo sus propios conceptos: seguir, perseverar, luchar y triunfar, lo cual recomienda a quienes se acercan a ella en busca de consejo.

Actualmente, esta mujer visionara es la jueza de la Corte del Distrito de Familia Marlene González, un puesto que no la hace más especial o mejor que alguien, pues sabe que, saliendo de la corte (su lugar de trabajo), ella sólo es la esposa de Héctor A. Hernández y la madre de Julián y Andrew.

Además, en este momento, dice no sentirse menos, “no me he sentido rechazada, al contrario, me he sentido querida, me he sentido aceptada, a pesar de que no hablo igual, no canto igual, pero hablo el mismo idioma y tengo el mismo corazón, la misma sangre, o sea, nos entendemos y eso me ha impactado grandemente”, lo que la empuja a seguir adelante, no detenerse y subir lo más que pueda en la pirámide de la justicia y así poder heredar un legado a su familia y comunidad.

Para saber más de ella o de sus nobles acciones, puede seguirla a través de Facebook, en la cuenta Judge Marlene Gonzalez.

“Soy cristiana con temor a Dios. Él es el que me guía, me consuela y me alienta”

“La peor palabra es la que no se dice y la peor gestión es la que no se hace”


Marlene Gonzalez

In the courtroom, lawyer, prosecutor and judge, nothing stops our interviewee, who found her second home in El Paso, Tx.

Puerto Rican by birth but from El Paso by adoption, for more than three decades, Judge Marlene Gonzalez has dedicated her time and effort to look out for the welfare of others, especially women and children in vulnerable situations.

It was in the year 2020 that attorney González won the election for the new judge of the Judicial District in El Paso County, a result of the work and experience that the Visionarias interviewee acquired over the years.

Her first decisions

González says that during the 1980s, she decided to leave the “Island of Enchantment” and accompany her husband to a new life in El Paso. Hence, she had to resign from her profession as an associate prosecutor of the Superior Court of Puerto Rico.

“As a faithful wife, I followed him (her husband) and arrived in this great city of El Paso,” she says.

After settling on the border and leading a quiet life, in which she was only moved by the service she performed in the name of God, Marlene validated her studies. She began working in the office of Attorney Joe Lucas as an assistant prosecutor in charge of the Domestic Violence Unit, which she did for four or five years.

But she decided to become independent and take on family cases at a certain point.

To achieve this, she took possession of an 1895 Victorian-style house, which she restored before the City of El Paso demolished it. That action gave her an award for the restoration work she did on it, which served as her office and refuge for those seeking a solution to their legal problems.

District Attorney and work for the community

But Marlene wanted more in her life, so years later, she decided to leave her office at 912 Magoffin Ave and seek a position as a district attorney, which she succeeded in and allowed her to delve into the life of the border community.

“I have always served the community… I am aware of what they need, and I roll up my sleeves to work”, says who assures that she studied law because she has always been fighting, “trying to do justice, helping humble people,” and adds, “I don’t like abuses, I don’t like inequalities, I believe that the rule should be the same for everyone.”

This is why Marlene, while seeking truth and justice in court, continued with her volunteer work in the schools of El Paso, where she takes – because she still does – backpacks and supplies for children who may need them, in addition to being part of several food banks.

In her different roles

And although it might sound easy, Marlene assures us that getting to where she is now was like grinding glass, especially with her male colleagues, who, as a woman, did not give her the support she deserved. She also assures us that she has had to balance her role as a lawyer, Hispanic woman, wife, mother, provider and community helper to practice how she has wanted to.

About the above, she amusingly comments that “sometimes they say that I am like a chicken without a head” however, that does not stop her, and she continues to fight, following her concepts: follow, persevere, fight and succeed, which she recommends to those who come to her for advice.

Currently, this visionary woman is Family District Court Judge Marlene Gonzalez. This position does not make her more special or better than anyone else because she knows that, leaving the court (her place of work), she is only the wife of Hector A. Hernandez and the mother of Julian and Andrew.

“I have not felt rejected; on the contrary, I have felt loved, I have felt accepted, even though I do not speak the same, I do not sing the same, but I speak the same language, and I have the same heart, the same blood, that is, we understand each other, and that has impacted me greatly,” which pushes her to move forward, not to stop and climb as high as she can in the pyramid of justice and thus be able to inherit a legacy to her family and community.

You can follow her on Facebook at Judge Marlene Gonzalez to learn more about her and her noble deeds.

“I am a Christian with fear of God. He is the one who guides me, comforts me and encourages me.”

“The worst word is the one that is not said, and the worst management is the one that is not done.”

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