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Los límites de la libertad de expresión

La libertad de expresión es un derecho básico y vital para cualquier persona, tan importante como el derecho a no ser discriminado, ya sea por origen, color de piel, religión e incluso por ideología.

Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento y expresión, el cual comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas.

Las leyes de la mayoría de los países establecen que el libre ejercicio del pensamiento y su expresión no puede estar sujeto a censura, siempre y cuando se respeten los derechos de terceros. Sin embargo, aún y con los esfuerzos para respetar eso, en la mayoría de los países que se presumen socialistas o pseudosocialistas, cada vez son más explícitos y abiertos los propósitos por limitar la libertad de expresión.

No nada más eso, incluyen en sus nuevas modalidades de coacción la limitación de las expresiones religiosas, casi siempre en contra de las leyes cargadas de inmoralidad social y libertinaje sexual.

La libertad de expresión sirve como un termómetro en las sociedades democráticas y plurales, aunque con los límites legales que son la garantía de la premisa juarista: “el respeto al derecho ajeno es la paz”.

Todos los organismos internacionales de Derechos Humanos −entre ellos la relatoría Especial de las Naciones Unidas sobre la Libertad de Opinión y Expresión− señalan que “las expresiones que incitan al racismo, la discriminación, la xenofobia y la intolerancia son dañinas”, por lo que es necesario establecer medidas que rijan estas expresiones.

Leyes encubiertas que atentan contra la vida, la integridad de los niños, la libertad de culto y dan rienda suelta al desenfreno, haciéndolo ver como un derecho sin importar las consecuencias que esto conlleva, son los excesos que están prevaleciendo en este momento de cambio sustancial en el país.   

The limits of freedom of expression

Freedom of expression is a basic and vital right for any person, as important as the right not to be discriminated against, whether by origin, skin color, religion or even ideology.

Everyone has the right to freedom of thought and expression, which includes the freedom to seek, receive and impart information and ideas.

Most countries’ laws establish that the free exercise of thought and its expression cannot be subject to censorship, as long as the rights of third parties are respected. However, even with the efforts to respect this, in most of the countries that presume to be socialist or pseudo-socialist, there are more and more explicit and open intentions to limit freedom of expression.

Not only that, they include in their new modalities of coercion the limitation of religious expressions, almost always against laws loaded with social immorality and sexual debauchery.

Freedom of expression serves as a thermometer in democratic and plural societies, although with the legal limits that are the guarantee of the Juarist premise: “respect for the rights of others is peace”.

All international human rights organizations -including the United Nations Special Rapporteur on Freedom of Opinion and Expression- point out that “expressions that incite racism, discrimination, xenophobia and intolerance are harmful”, so it is necessary to establish measures to govern these expressions.

Covert laws that threaten life, the integrity of children, freedom of worship and give free rein to debauchery, making it look like a right regardless of the consequences that this entails, are the excesses that are prevailing at this time of substantial change in the country.

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