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Matrimonio

La actitud de gratitud en el matrimonio

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El matrimonio es una institución divina conformada por humanos, por lo que no es fácil mantenerla a flote, ya que los cónyuges tienden a actuar naturalmente, olvidando que su relación es un diseño de Dios.

En esta etapa debemos de cultivar las virtudes espirituales para fortalecer la relación personal con el creador, así como la relación conyugal y la familiar.

Debemos siempre dirigirnos con gratitud, una virtud en la vida de los hijos de Dios.

Den gracias en todo…”

 1 Tesalonicenses 5. 18.

Primeramente, debemos dar gracias a Dios, quien hace llegar todo tipo de beneficio. Después no debemos olvidar a los que conviven cada día con nosotros por estar allí, por amar, por ser apoyo, por su servicio, por la paciencia y la fidelidad, y por todo lo que hacen a nuestro favor.

A nuestro cónyuge tenemos que agradecer por fortalecer la unión.

Ser agradecidos en el matrimonio es vital para edificarse uno al otro, puede ser simplemente con palabras acompañadas de acciones que lo demuestren, como decir gracias de forma frecuente, lo cual es grato al corazón.

También podemos reconocer el esfuerzo y dedicación, lo cual es maravilloso, esto alaba a Dios y honra el matrimonio.

“Siempre le doy gracias a mi Dios cuando oro por ti”

Filemón 1:4

The attitude of gratitude in marriage

Marriage is a divine institution made up of humans, so it is not easy to keep it afloat, since spouses tend to act naturally, forgetting that their relationship is God’s design.

In this stage we must cultivate the spiritual virtues to strengthen the personal relationship with the creator, as well as the conjugal and family relationship.

We must always address ourselves with gratitude, a virtue in the lives of God’s children.

“Give thanks in everything …”

 1 Thessalonians 5. 18.

First of all, we must give thanks to God, who brings all kinds of benefits. Then we must not forget those who live with us every day, for being there, for loving, for being supporting, for their service, for their patience and fidelity, and for everything they do for us.

We have to thank our spouse for strengthening the union.

Being grateful in marriage is vital to edify each other, it can be simply with words accompanied by actions that demonstrate it, such as saying thank you frequently, which is pleasing to the heart.

We can also recognize effort and dedication, which is wonderful, this praises God and honors the marriage.

“I thank my God, making mention of you always in my prayers”,

Philemon 1: 4

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Matrimonio

La diferencia entre oír y escuchar

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“Todos ustedes deben ser rápidos para escuchar, lentos para hablar y lentos para enojarse”

Santiago 1:19 NTV

En el libro de Santiago encontramos el principio más importante de la comunicación: escuchar.

Dentro del matrimonio la comunicación es el oxígeno, que permite a la pareja tener esos momentos de sintonía para establecer acuerdos, expresar sentimientos y otras cosas más. En nuestra experiencia como consejeros matrimoniales, hemos visto que uno de los problemas más comunes en las parejas es la comunicación, la frase “Siento que él / ella no me escucha” ha sido la queja más frecuente. El problema es que muchas veces creemos que oír y escuchar significa lo mismo, que sentarme a oír las quejas de mi cónyuge es igual a sentarme a escucharlo, cuando la diferencia es muy significativa.

Oír es un acto pasivo e involuntario en el que percibo los sonidos alrededor, mientras que escuchar es un acto voluntario y activo que me lleva a querer comprender el mensaje que el otro quiere transmitir.

Escuchar a mi cónyuge implica salir de mi propio punto de vista y empatizar con sus emociones, esto hará que el otro tenga un ambiente de confianza en el que pueda expresarse libremente.

A continuación te voy a dejar unos consejos básicos para que pases de oír a escuchar a tu pareja:

1. Muestra interés en la conversación, haz preguntas que te ayuden a entender mejor lo que el otro quiere decir. Al mismo tiempo cuida tu postura, recuerda que el lenguaje no verbal es el 50% de la comunicación.

2. No mires tu celular mientras conversan temas importantes, recuerda que la relación más importante es la que tienes con tu familia, todo lo demás puede esperar cuando tienes las prioridades en orden.

3. Válida las emociones del otro, no hay nada más frustrante para tu cónyuge que minimices lo que está sintiendo.

Aprender a escuchar a tu cónyuge te va permitir experimentar una relación sana y fuerte. Las relaciones, al igual que las plantas, hay que cultivarlas y regarlas y para que funcionen, es necesario darle a nuestra relación lo que necesita, de tal manera que crezca y a su vez, nos haga crecer.


The difference between hearing and listening

“All of you should be quick to listen, slow to speak, and slow to become angry.”

James 1:19 NTV

In the book of James, we find the most important principle of communication: listening.

Within marriage, communication is the oxygen that allows the couple to have those moments of harmony to establish agreements, express feelings, and more. In our experience as marriage counselors, we have seen that one of the most common problems in couples is communication, the phrase “I feel that he/she does not listen to me” has been the most frequent complaint. The problem is that we often believe that hearing and listening means the same thing, that sitting and listening to my spouse’s complaints is the same as sitting and listening to them when the difference is significant.

Hearing is a passive and involuntary act in which I perceive the sounds around me, while listening is a voluntary and active act that leads me to understand the message the other person wants to convey.

Listening to my spouse implies going out of my point of view and empathizing with their emotions; this will give the other person an atmosphere of trust in which they can express themself freely.

Here are some essential tips to help you move from hearing to listening to your partner:

1. Show interest in the conversation, and ask questions to help you better understand what the other person wants to say. At the same time, take care of your posture; remember that non-verbal language is 50% of communication.

Don’t look at your cell phone while discussing essential topics; remember that the most important relationship with your family, everything else, can wait until you have your priorities in order.

Validate each other’s emotions; there is nothing more frustrating for your spouse if you minimize what they are feeling.

Listening to your spouse will allow you to experience a healthy and robust relationship. Relationships, like plants, need to be cultivated and watered, and for them to work, it is necessary to give our relationship what it needs so that it grows and, in turn, makes us grow.

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Matrimonio

‘Hasta que la muerte nos separe’

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Para lograr ese objetivo en pareja es necesario incluir en la relación el ingrediente más importante: la entrega

“Hasta que la muerte nos separe”, es una frase que se ha convertido en un deseo real al estar de pie en el altar uniendo nuestra vida con la de otra persona; sin embargo, parece ser que para algunos sólo es una fantasía que en la realidad no durará mucho.

Según el Inegi durante los años de pandemia los divorcios se incrementaron un 61.4 por ciento (%) lo que es alarmante, y aún más preocupante, es que el índice de divorcios entre los cristianos también ha crecido considerablemente.

Por lo anterior es necesario que pongamos freno a esta inercia del mundo que se ha infiltrado en las familias que dicen amar a Dios; no sólo por medio de cambios de conductas o buenos tratos, sino con principios de mayor valor y con la intervención de Dios en nosotros.

Como hijos de Cristo tenemos muchísima enseñanza sobre el matrimonio, cada uno de nosotros ha estado por lo menos en un estudio o conferencia sobre este tema, pero eso no es suficiente, necesitamos del ingrediente de fe que puede hacernos fieles y amantes hasta que la muerte nos separe.

El ingrediente del que hablo es la “entrega”, es decir, si las demandas, el egoísmo y la crítica son cambiadas por entrega, pensando siempre en la otra persona, estaremos en un camino de gozo y satisfacción matrimonial para toda la vida.

La entrega aleja el egoísmo y la autosatisfacción; aleja la traición, la acusación, el engaño, etcétera. La entrega mutua nos imanta uno con el otro, después de todo es el ejemplo y fundamento del amor de Jesús por nosotros.

Aceptemos el hecho de que es muy difícil que la fidelidad, la confianza y la prioridad se den dentro de la relación del uno con el otro por nuestras propias fuerzas o buenas intenciones. Realmente lo que nos hace tener un matrimonio sólido, viene de afuera, es decir esta característica se encuentra en Jesús, viene de él y nos invita a experimentarla cada día de nuestra relación con la persona amada.

Que no haya ningún tipo de muerte que nos separe uno del otro, sino que estemos adheridos al sentir del corazón de Jesús cada día.


Till death do us part

To achieve that goal as a couple, it is necessary to include in the relationship the essential ingredient: surrender

“Till death do us part” is a phrase that has become a genuine desire to stand at the altar, uniting our life with that of another person; however, it seems that for some, it is only a fantasy that, in reality, will not last long.

According to Inegi, during the pandemic, divorces increased by 61.4 percent (%); what is alarming and even more worrisome is that the divorce rate among Christians has also grown considerably.

Therefore, it is necessary to stop this inertia of the world that has infiltrated the families claiming to love God, not only through changes in behavior or good treatment but with principles of more excellent value and God’s intervention in us.

As children of Christ, we have a lot of teaching on marriage; each one of us has been to at least one study or conference on this subject, but that is not enough; we need the ingredient of faith that can make us faithful and loving until death do us part.

I am talking about the ingredient “surrender”; if demands, selfishness and criticism are exchanged for surrender, always thinking of the other person, we will be on a path of joy and marital satisfaction.

Surrender drives away selfishness and self-satisfaction; it goes away betrayal, accusation, deceit, and so on. Mutual self-giving imbues us with each other; it is the example and foundation of Jesus’ love for us.

Let us accept that it is tough for faithfulness, trust and priority to happen within our relationship with each other by our strength or good intentions. What makes us have a solid marriage comes from outside; that is to say, this characteristic is found in Jesus; it comes from him, and he invites us to experience it every day of our relationship with our loved one.

May there not be any kind of death that separates us from each other, but may we be attached to the feeling of the heart of Jesus every day.

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Matrimonio

‘El diseño de Dios para el matrimonio’

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Siete reglas de oro que te ayudarán en tu relación de pareja

¡Hola, visionaria!

Para mí es un gusto compartir la tinta y el papel de nuevo contigo; en esta ocasión platicaremos del “Diseño de Dios para el matrimonio”, sobre todo ahora que existen muchas modernidades, terapias, cursos y hasta “couches” que indirectamente nos influyen en como llevamos nuestra relación, dejando a un lado el concepto más importante, el que Dios hizo para nosotros:

“Ya no son dos, sino uno solo, por tanto, lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre”

Lo anterior en una consejería que cambió totalmente mi concepto de matrimonio, gracias al pastor Pablo Morales entendí que la unión matrimonial es el máximo nivel de cohesión espiritual, emocional, física y legal que dos personas pueden alcanzar al entender la visión de amor, honra y respeto que Dios sabía que necesitábamos como personas, complementándonos al mismo tiempo que maduramos, no sólo física sino espiritual y emocionalmente.

Vamos de la mano de nuestro cónyuge entendiendo que no hay matrimonio sin problemas, así que no busquemos perfección, sino amor y comprensión, entendamos que la prioridad después de Dios siempre será tu pareja.

No olvidemos tratarnos como las personas más importantes en nuestras vidas, sin dejar a un lado el respeto y la admiración mutua que tanto hacen falta.

Quiero compartirte el secreto de mis amados padres, quienes tienen un matrimonio de 63 años ratificados en más de siete bodas. Ellos aman decirse públicamente lo que sienten el uno por el otro y reafirman su unión ante Dios.

Reglas para los casados

1. Nunca enojarse los dos al mismo tiempo

2. Gritar al otro sólo si se está quemando la casa

3. Si uno de los dos tiene que salir ganando en una pelea que sea tu pareja

4. Desdeñar al mundo entero antes que a tu cónyuge

5. Decir algo dulce o amable al compañero de vida al menos una vez al día

6. Cuando hayas hecho algo malo prepárate para admitirlo y pedir perdón

7. Se necesitan dos personas para una pelea, y el que no tiene la razón es el que grita mas

Estos son mis favoritos, te invito a tenerlos a la vista y practicarlos diario, yo añadiría desde mi corazón que elijas tus luchas y dejes a un lado las discusiones sin importancia, dale el lugar a tu cónyuge como prioridad.


God’s design for marriage

Seven golden rules that will help you in your marriage relationship

Hello, visionary!

For me, it is a pleasure to share ink and paper again with you; this time, we will talk about “God’s design for marriage,” especially now that there are many modernities, therapies, courses and even “couches” that indirectly influence us in how we carry our relationship, leaving aside the most important concept, the one that God made for us:

“They are no longer two, but one; therefore, what God has joined together let no man put asunder.”

The above in counseling changed my concept of marriage; thanks to Pastor Pablo Morales, I understood that the marital union is the highest level of spiritual, emotional, physical and legal cohesion that two people can reach by understanding the vision of love, honor and respect that God knew we needed as people, complementing each other while maturing, not only physically but spiritually and emotionally.

Let’s go hand in hand with our spouse, understanding that there is no marriage without problems, so let’s not look for perfection but love and compassion; let’s know that the priority after God will always be your partner.

Let’s remember to treat each other as the most important people in our lives without leaving aside the mutual respect and admiration that is so much needed.

I want to share with you the secret of my beloved parents, who have a marriage of 63 years ratified in more than seven weddings. They love to tell each other publicly how they feel about each other and reaffirm their union before God.

Rules for married couples

1. Never get angry with each other at the same time.

2. Yell at each other only if the house is on fire. 3.

3. If one of you has to come out on top in a fight, let it be your spouse.

4. Disdain the whole world rather than your spouse.

5. Say something sweet or kind to your life partner at least once daily.

6. When you have done something wrong, be prepared to admit it and ask for forgiveness.

7. It takes two people to fight, and the one who is not right is the one who yells the loudest.

These are my favorites; I invite you to keep them in sight and practice them daily; I would add from my heart to pick your fights and, put aside unimportant arguments, give your spouse priority.

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