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El Cuidado de los niños

El cuidado de los niños se alteró rápidamente en el último año por la llegada del Covid. Las desigualdades que ya existían en la vieja normalidad han crecido y amenazan los avances que se han alcanzado hasta ahora.

Esta emergencia presenta nuevos riesgos para las niñas y niños y el reto de satisfacer las necesidades de atención integral que necesitan: buena salud, nutrición, oportunidades de aprendizaje temprano, además de las necesidades del cuidado y la protección.

Estudios recientes han advertido que la cuarentena puede tener efectos negativos sobre la salud física y mental de los menores de edad. No sólo pueden volverse físicamente menos activos, pasar más tiempo frente a la televisión, desarrollar patrones de sueño irregulares y dietas menos saludables, sino que –y quizás más importante– su salud mental puede verse afectada por la falta de socialización y por ser testigos o víctimas de violencias en el hogar.

Una de las formas de violencia que experimentan las niñas durante el encierro es la sexual, aumentaron embarazos en adolescentes entre 2020 y 2021, mismos que se suman a las más de 300 mil adolescentes entre 15 y 19 años y alrededor de 5 mil menores de 15 años se convierten en madres anualmente. Hecho que en muchos de ellos se relaciona con violencia sexual.

Así mismo, el confinamiento también está exponiendo a las y los niños a un aumento de la violencia física y psicológica, al obligarlos a quedarse en hogares hacinados y precarios. Además, cuando estos niños y niñas no asisten a la escuela, es más difícil encontrar a personas confiables para que les ayuden a salir de esta situación.

Hay infantes con depresión y ansiedad que no están siendo atendidos y lo peor, hay padres que ni siquiera se han dado cuenta. Algunas de las señales de alerta de que el niño o niña está viviendo una situación de depresión es el aislamiento, dormir mucho, pérdida de apetito, desinterés a todo, irritabilidad, y en algunos casos realizarse cutting (cortadas en su cuerpo). Como padres o cuidadores de niños debemos buscar ayuda profesional para que los niños que viven violencia y enfrentan dificultades puedan ser atendidos.

Taking care of children

Child care was rapidly altered in the last year by the arrival of Covid. Inequalities that already existed in the old normal have grown and threaten the progress that has been made so far.

This emergency presents new risks for children and the challenge of meeting the comprehensive care needs they require: good health, nutrition, early learning opportunities, in addition to care and protection.

Recent studies have warned that quarantine can have negative effects on the children’s physical and mental health. Not only may they become physically less active, spend more time in front of the television, develop irregular sleep patterns and less healthy diets, but – and perhaps more importantly – their mental health may be affected by lack of socialization and by witnessing or being victims of violence in home.

One of the forms of violence experienced by girls during confinement is sexual violence, teenage pregnancies increased between 2020 and 2021, which are added to the more than 300 thousand teenagers between 15 and 19 years old and about 5 thousand under 15 years old become mothers annually. Many of them are related to sexual violence.

Likewise, confinement is also exposing children to an increase in physical and psychological violence, forcing them to stay in overcrowded and precarious homes. In addition, when these children don’t attend school, it’s more difficult to find reliable people to help them get out of this situation. There are infants with depression and anxiety who are not being cared for and worse, there are parents who are not even aware of it. Some of the warning signs that a child is experiencing depression are isolation, sleeping a lot, loss of appetite, disinterest in everything, irritability, and in some cases cutting (cuts on their body). As parents or caregivers of children we should seek professional help so that children who experience violence and face difficulties can be cared for.

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