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Dependencia emocional en la familia

Imaginemos esta escena: María, la madre de Jesús, llorando a los pies de la cruz, gritándole, ¿por qué no te bajas de ahí?, ¿acaso no piensas en el dolor que estoy pasando?, ¿no te importa dejarnos solos?

Por supuesto que así no fue como sucedió. Aun en medio del dolor María siempre supo quién era Jesús, que venía con un propósito claro y que ella sólo fue un instrumento usado por Dios. Sin embargo, esta es la historia que muchas familias viven, donde hay esposos, padres e hijos que dependen emocionalmente de otros.

Toda dependencia, como indica su propio nombre, tarde o temprano deriva en una situación asfixiante en la que falta libertad interior.

Síntomas de codependencia emocional

  • Baja autoestima
  • Cambios bruscos de estado de ánimo
  • Miedo al cambio
  • Idealización excesiva de otra persona
  • Poca tolerancia hacia la frustración
  • Un pobre concepto de sí mismo acompañado de una incapacidad para poner límites y decir no.

En la relación de pareja, esto lo reflejamos al vivir constantemente

ofendidos por lo que mi cónyuge hace, al no satisfacer mis necesidades emocionales, por lo que debemos de tener claro, que somos compañeros de camino, hacemos equipo para cumplir un propósito al cual Dios nos ha llamado; no debemos perder nuestra individualidad ni permitir que nuestro cónyuge defina quién soy, es importante tener claro que cada uno tiene una identidad en Cristo Jesús.

En la crianza hay padres que idealizan a sus hijos, haciéndoles creer que ellos están para cumplir con todas sus expectativas y anhelos, pero no es así, los hijos son un regalo de Dios y él nos concede el honor de darles la instrucción, las bases, la estabilidad emocional

y la seguridad que ellos necesitan para cumplir el propósito que tiene con ellos.

Si no asimilamos esto, cuando ellos comiencen a emprender su vida independiente, lo harán con un alto grado de culpa por sentir que no llenan con las expectativas de sus padres, desencadenando sentimientos de frustración.

Te invito a que le des a cada uno de los integrantes de tu familia el valor que merece, promoviendo un ambiente sano, donde cada uno se sienta respetado y valorado por lo que es, sintiéndonos completos y satisfechos por lo que somos en Cristo.

Que Dios, quien da esa paciencia y ese ánimo, los ayude a vivir en plena armonía unos con otros, como corresponde a los seguidores de Cristo Jesús. Entonces todos ustedes podrán unirse en una sola voz para dar alabanza y gloria a Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo.

Romanos 15:5-6 NTV

Emotional dependence in the family

Let’s imagine this scene: Mary, the mother of Jesus, crying at the foot of the cross, yelling at him, why don’t you get down from there? Don’t you think about the pain I’m going through? Don’t you mind leaving us alone?

Of course that was not how it happened. Even in the midst of pain, Mary always knew who Jesus was, that he came with a clear purpose and that she was only an instrument used by God. However, this is the story that many families live, where there are husbands, parents and children who are emotionally dependent on others.

All dependency, as its name indicates, sooner or later leads to a suffocating situation in which there is a lack of inner freedom.

Emotional codependency symptoms 

• Low self-esteem
• Sudden mood swings
• Fear of change
• Excessive idealization of another person
• Low tolerance towards frustration
• A poor self-concept accompanied by an inability to set limits and say no.

In the couple relationship, we reflect this by constantly living offended by what my spouse does, by not satisfying my emotional needs, so we must be clear that we are companions on the road, we team up to fulfill a purpose to which God has called us; We must not lose our individuality or allow our spouse to define who I am, it’s important to be clear that each one has an identity in Christ Jesus.

In upbringing there are parents who idealize their children, making them believe that they are there to fulfill all their expectations and desires, but it is not like that, children are a gift from God and he grants us the honor of giving them the instruction, the foundations , emotional stability and the security they need to fulfill his purpose for them.

If we don’t assimilate this, when they begin to undertake their independent life, they will do so with a high degree of guilt for feeling that they don’t fulfill their parents’ expectations, triggering feelings of frustration.

I invite you to give each of the members of your family the value they deserve, promoting a healthy environment, where each one feels respected and valued for who they are, feeling complete and satisfied for who we are in Christ.

May God, who gives that patience and that encouragement, help you to live in full harmony with one another, as befits the followers of Jesus Christ. Then all of you will be able to join together in one voice to give praise and glory to God, the Father of our Lord Jesus Christ.

Romans 15: 5-6 NLT

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