‘La Música en el Desarrollo Humano’ como una estrategia para prevenir la violencia y conductas ilícitas
Según su descripción en redes sociales, la Asociación de Ciudadanos Comprometidos con la Paz A.C. (Compaz AC) tiene como misión “orientar a la sociedad hacia los valores que exaltan la paz, la fe, el amor, perdón, justicia y fraternidad por medio del fomento de la cultura en el desarrollo humano y social”, lo cual reafirma su presidenta ejecutiva, Alma Rosa González, nuestra mujer visionaria de esta edición.
Compaz AC es un proyecto que desde 2005 se ha encargado de trabajar con niños, niñas y adolescentes de 9 a 13 años y en desventaja social.
“Este modelo que nosotros diseñamos y evaluamos lo venimos implementando ya por bastantes años, se llama ‘La Música en el Desarrollo Humano’, como una estrategia para prevenir la violencia y conductas ilícitas”, nos comparte Alma.
Nos cuenta que además de trabajar con los menores después de clases les llevan “un lonche nutritivo”, lo cual los prepara y da energía para comenzar con el tema “Educación para la Paz”, basado en el “Juego en la Educación para la Paz”, donde “jugando jugandito aprenden armonías, la equidad, el respeto, la responsabilidad y todos esos valores que son tan necesarios en la vida de un ser humano, pero mayormente en la vida de un adolescente que está en desarrollo”, dice.
Lo anterior, previo a “Apoyo a la Lectura”, donde promueven esta actividad en los menores; finalmente, las lecciones de música, que son de dos horas y abarcan desde lo clásico, hasta mariachi y lo comercial, que también se divide en rock, guapangos, tropical y danza.
Las cifras
Con este proyecto, actualmente trabajan con cuatro escuelas, dando atención a 200 niños, sin embargo, son 25 mil infantes de Cuauhtémoc y Juárez, los que han sido parte del mismo desde hace 20 años.
“La música tiene muchas bondades, te desarrolla tus hemisferios, te ayuda mucho en tu organización como individuo, te da una valía… un niño que toca un instrumento, que puede él mismo componer una pieza, no tiene precio. Un niño que toma un instrumento difícilmente va a tomar un arma”, afirma González Ramos, quien agrega que además de todo, aprenden a trabajar en armonía.
Jóvenes exitosos
El programa presume de tener a adultos exitosos, mismos que comenzaron con ellos de niños, y ahora cuentan con maestrías, viven en Europa y han creado sus propias agrupaciones, uno de los ejemplos más sobresalientes es el del director de la primera orquesta indígena de la Sierra de Chihuahua, así como un ingeniero nuclear, ambos salidos de las filas de Compaz.
“¿Cómo lo hacemos? Porque Dios es grande, nada más”, asegura Alma.
La siguiente melodía
Como siguiente número, Alma Rosa quiere replicar estas historias en el Valle de Juárez, donde se han establecido y espera poder trabajar por 10 años más, por lo menos. Dice que cuando eso se cumpla podrá retirarse, pues “se va a quedar gente trabajándolo”.
Cuenta que hace algunos años les donaron un edificio, por lo que la meta es poder convertirlo en una escuela de artes, esta se encuentra en el área de Tierra Nueva, “una parte de la ciudad que no tiene oportunidades culturales… Nadie invierte allá, menos en cultura”, menciona.
También sueña con llevar el proyecto a otras partes de la República mexicana, entre ellas Veracruz y Oaxaca.
Por lo pronto se dice “profundamente agradecida con Dios, en primer lugar por haberme permitido conocer a Jesucristo, por haberme dado la fe, haberme dado la gracia y (segundo por) permitirme trabajar en mi comunidad, en esta ciudad que me vio nacer y darle un poquito de lo mucho que me ha dado”, concluye la entrevista visiblemente emocionada.

Compaz AC
‘Music in Human Development’ as a strategy to prevent violence and illicit behavior.
According to its social media profile, the Association of Citizens Committed to Peace A.C. (Compaz AC) has the mission of “guiding society toward values that exalt peace, faith, love, forgiveness, justice, and brotherhood through the promotion of culture in human and social development,” a statement reaffirmed by its executive president, Alma Rosa González, our visionary woman for this edition.
Compaz AC is a project that, since 2005, has worked with socially disadvantaged children and adolescents ages 9 to 13.
“We have been implementing this model, which we designed and evaluated, for many years now. It’s called ‘Music in Human Development,’ as a strategy to prevent violence and illicit behavior,” Alma shares.
She tells us that in addition to working with the children after school, they bring them “a nutritious lunch,” which prepares them and gives them energy to begin the “Education for Peace” theme, based on “Play in Peace Education,” where “through playful play, they learn harmony, equity, respect, responsibility, and all those values that are so necessary in the life of a human being, but especially in the life of a developing adolescent,” she says.
This precedes “Reading Support,” where they promote this activity for the children; finally, there are music lessons, which last two hours and cover everything from classical to mariachi and commercial music, which is also divided into rock, huapango, tropical, and dance.
The Numbers
With this project, they currently work with four schools, serving 200 children. However, only 25,000 children from Cuauhtémoc and Juárez have been part of it for 20 years.
“Music has many benefits; it develops your brain, it helps you organize yourself as an individual, it gives you value… a child who plays an instrument, who can compose a piece themselves, is priceless. A child who takes up an instrument is unlikely to pick up a weapon,” says González Ramos, who adds that, in addition to everything, they learn to work in harmony.
Successful Young People
The program boasts successful adults, who started with them as children and now hold master’s degrees, live in Europe, and have created their own groups. One of the most outstanding examples is the director of the first indigenous orchestra in the Sierra de Chihuahua, as well as a nuclear engineer, both of whom came from the ranks of Compaz.
“How do we do it? Because God is great, nothing more,” Alma asserts.
The Next Melody
For her next piece, Alma Rosa wants to replicate these stories in the Juárez Valley, where they have settled, and hopes to be able to work for at least 10 more years. She says that when that happens, she will be able to retire, because “there will be people working there.”
She says that a few years ago they received a donation of a building, so the goal is to convert it into an arts school. It’s located in the Tierra Nueva area, “a part of the city that lacks cultural opportunities… No one invests there, much less in culture,” she says.
She also dreams of taking the project to other parts of Mexico, including Veracruz and Oaxaca.
For now, she says, “I am deeply grateful to God, first of all for allowing me to know Jesus Christ, for giving me faith, for giving me grace, and (secondly, for) allowing me to work in my community, in this city where I was born, and to give Him a little of all that He has given me,” she concludes the interview, visibly moved.